Cuando un funcionario público, falla en temas administrativos, por lo general nos deja una sensación de fraude, ocasiona daños y retrasos económicos, pero cuando éste funcionario está encargado de administrar la salud pública, lo que deja tras de sí, es una estela de muerte, un sentido de abandono y humillación. Tal es el caso de Juan Ramón Díaz Pimentel, delegado federal del IMSS Oaxaca, quien ha declarado en repetidas ocasiones, que en el IMSS, particularmente en el IMSS Prospera, han atendido “puntualmente y con calidad a mujeres embarazadas”; pero nada más lejos de la realidad, la violencia obstétrica que viven las mujeres en el estado de Oaxaca, es más que indignante, incluso, ha llevado a la muerte a varias de ellas.

Sirvan de ejemplo el caso de las mujeres en trabajo de parto que han sido “atendidas” en el HGO 36, Tlacolula de Matamoros, Oaxaca, donde cuentan con 30 camas en total, para la atención pública, pero cuando de mujeres a punto de dar a luz se trata, por instrucción del propio delegado al director del Instituto, son atendidas tiradas en el suelo, sin tener las mínimas condiciones de higiene o de atención profesional; el último caso registrado y documentado en fotografías, fue el pasado miércoles 06 de diciembre de este año, donde tratándose de mujeres próximas a dar a luz, fueron destinadas al aula de enseñanza del HGO 36, para recibir “la atención digna, de calidad y calidez, que ofrece el IMSS Prospera Oaxaca” y que tanto pregona Juan Ramón Díaz Pimentel, el responsable de estas acciones, quien además ordenó un juicio contra las y los trabajadores que valientemente denunciaron este hecho a través de las redes sociales.

La cifra record de este “tratamiento médico”, fue alcanzada en el mes de abril, cuando se registraron 14 mujeres dando a luz, en el suelo de esta clínica. Lo interesante de todo este caso es que el delegado Juan Ramón Díaz Pimentel, sigue diciendo: “¡Que no hay violencia obstétrica en el Instituto Mexicano del Seguro Social de Oaxaca!”.

El profesionalismo e interés humano que debe regir a los administrativos de carrera dentro del IMSS en Oaxaca, no existe y por tanto en los temas de funcionalidad en servicios administrativos, financieros, en servicios generales y en personal, están gravemente deteriorados, sin que se vislumbre la intención siquiera de corregir el rumbo.

Lo que genera, que la calidad de la atención médica, sea pésima como acabamos de ver, el abasto de medicamentos sea insuficiente, el mantenimiento de equipos médicos, sea deficiente y muchos de estos equipos, no estén funcionando, que la sobrecarga de “nómina afectiva” del delegado, como son aviadores, amigos, conocidos y su grupo cercano, “distraigan” el presupuesto destinado a la atención de la salud de los oaxaqueños.

Es decir, lo que se ha creado en el IMSS en manos del delegado federal Juan Ramón Díaz Pimentel, es la viva imagen y semejanza de la Secretaría de Salud en su peor momento.

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