EL BIEN MAYOR …

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Opinión de: Víctor Manuel Aguilar Gutiérrez

@aguilargvictorm

 

Sobre el tema de la seguridad.

 

Uno de los temas de interés nacional más sensibles para la población es la seguridad pública. Las expectativas de que las cosas mejoren en esta nueva administración que comienza es alta. Todos deseamos que los resultados en este rubro sean mucho mejores que los alcanzados en este último sexenio. El discurso insistente de que acabando con la corrupción se mejorará incluso la seguridad pública no es suficiente, por ello se han planteado diversas propuestas como dar amnistía a los delincuentes, o la legalización de la mariguana y la amapola para lograr la pacificación al país, sólo el tiempo dirá si estas acciones serán suficientes para controlar el problema; por otro lado se crea la Guardia Nacional que no es otra cosa que la incorporación de elementos de la policía federal, del ejercito y la marina a actividades de seguridad pública, parece sólo un cambio cosmético. La transformación del CISEN en la Agencia de Inteligencia Nacional, adscrita ya no a la secretaria de gobernación sino al área policial genera cierta incertidumbre en cuanto a que todas las funciones de seguridad nacional queden cubiertas. El tiempo de transición en la implementación de la nueva estrategia generará un momento de debilidad y ausencia en la atención a estos temas que deberá advertir y prevenir quien esta a cargo de la seguridad en el nuevo gobierno.

El tema de la seguridad pública y combate a la delincuencia, no importa si ésta es común u organizada, se ha convertido en una verdadera guerra por la libertad. Hoy los niños ya no pueden jugar en las calles o salir tranquilamente al parque, los jóvenes ya no pueden salir a divertirse sobre todo por las noches sin riesgo, las casas habitación requieren extremar medidas de protección como rejas, cámaras de circuito cerrado, cercas electrificadas, entre otras medidas. El robo de celulares, los asaltos en el transporte público, el robo de autos, en muchos casos con uso de violencia incluso con pérdida de vidas, así como los secuestros, las extorsiones, violaciones, asesinatos, la desaparición de personas, entre otros, son la constante diaria. Para las empresas la inseguridad representa un costo adicional que todos pagamos en lo bienes y servicios que adquirimos. La desesperación de la sociedad es tal que en algunos casos vecinos se ha organizado para defender sus vidas y su patrimonio, y en esa desesperación vemos linchamientos de presuntos delincuentes que en varias ocasiones han resultado ser personas inocentes. La inseguridad se ha convertido en un “modus vivendi” tanto para quienes delinquen como para quienes han creado toda una industria para atender esta necesidad de sentirnos seguros, por lo que cualquier cambio del “status quo” afectará algún interés que presionará para que las cosas sigan igual, lo que hace más complejo al problema. Esta no es la “Guerra de Calderón” es la guerra de todos los mexicanos por rescatar la libertad, por la tranquilidad de nuestras familias, por la confianza en nuestro país y nuestras instituciones, por rescatar nuestra patria de un extraño enemigo que no es un invasor extranjero identificado sino personas nacionales y extranjeras con quienes incluso convivimos cercanamente.

El primer mandato para un gobierno es mantener el orden público, dar seguridad a cada ciudadano, el átomo del estado de derecho es garantizar en los hechos la seguridad del ciudadano. Sin embargo, la autoridad no esta cumpliendo este rol. Si alguien sufre algún delito, y decide denunciar, al llegar al ministerio publico este hará lo posible para el ciudadano desista de su intención, le enumerará los requisitos para levantar la denuncia además le hará ver el tiempo que perderá y que quedarán retenidos el o los bienes objeto del delito, sin contar con la vulnerabilidad del denunciante al exponer sus datos personales.

Ya lo decía San Agustín “si un gobierno no cumple con su función de buscar el bien común, entonces se convierte en una banda de ladrones…” y por lo tanto cómplice de la delincuencia. El tema es complejo y requiere una estrategia integral que va desde la educación, mejorar las condiciones económicas de la población, la prevención del delito, así como la readaptación social. El tema debe involucrar a los gobiernos municipales, estatales y al federal. La petición especifica para este gobierno que empieza es que no nos falle, que nos devuelva nuestra libertad y nuestra patria.

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