EL BIEN MAYOR…

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Reflexiones sobre libertad y ciudadanía

Víctor Manuel Aguilar Gutiérrez

@aguilargvictorm

Después de la vida, la libertad es el don más valioso que tenemos los seres humanos. La libertad es la capacidad que tienen las personas de elegir de entre dos o más opciones aquella que considere la mejor para alcanzar sus fines, su realización, y por ende su felicidad. Dicen los filósofos que la premisa de decisión se da cuando entre varios bienes se elige al bien mayor o entre varios males se elige al mal menor. Pero, ¿cómo saber cuál es el bien mayor o el mal menor?, es ahí cuando la información y el conocimiento que tenga la persona sobre el asunto a tratar  será determinante para una buena toma de decisiones. La información para que sea útil en la toma de decisiones correctas debe ser confiable (verídica), suficiente y oportuna. Muchas decisiones erróneas se toman sobre la base de información falsa, manipulada, incompleta o inoportuna. La libertad se ejerce diariamente en la toma de decisiones y estas tendrán consecuencias menores o mayores en nuestra vida personal, familiar, social o de mayor alcance como el destino de nuestra patria. La historia se construye a partir de las decisiones que cada persona toma diariamente, y el impacto de la suma de estas en una comunidad, estado o país.  La toma de decisiones ya sea de trascendencia en lo público o lo privado constituye  la base para la práctica de la libertad, lo cual implica un ejercicio de autoridad y conlleva siempre una responsabilidad sobre la decisión tomada. La libertad es un derecho y un valor que debemos ejercer y defender.

Un pueblo se conforma de personas, mismas que cuentan con derechos y obligaciones, entre ellos se encuentra el participar en las decisiones de los asuntos de la ciudad o “polis”. El ser integrante de una sociedad, ser reconocido jurídicamente, ejercer estos derechos y obligaciones, y participar activamente en los asuntos públicos convierte a la persona en ciudadano y deja de ser un individuo anónimo dentro de esa masa “amorfa” llamada pueblo. El pueblo no tiene voz pero la ciudadanía sí. Cuando la ciudadanía se agrupa y participa en conjunto en aquellos asuntos que le interesan, entonces se constituye eso que llaman sociedad civil organizada y participa activamente en los diferentes asuntos de la comunidad. El ejercer la ciudadanía es fundamental para ejercer y defender la libertad pública y privada.

Tanto en lo individual como en lo colectivo el ser humano ha tenido temor a ejercer su libertad. Una sociedad madura es aquella que ejerce su libertad razonable y responsablemente, sin hacerse daño a si misma, ni a cada uno de sus integrantes. Una sociedad madura es aquella que no necesita de regulación porque se regula a sí misma. Una sociedad madura es aquella que genera las condiciones para que cada uno de sus integrantes logre su realización y sea feliz haciendo uso de su libertad personal, es decir, busca el bien común. Estamos lejos todavía de alcanzar este estadío.

A través de la historia y de las formas de organización social, la sociedades han tenido temor a ejercer plenamente su libertad por lo que dejan la autoridad y responsabilidad de las decisiones públicas y en ocasiones también las privadas al más fuerte, al emperador, al rey o al monarca. Así lo vemos en la Edad Antigua y en la Edad Media. Ya en la Edad Moderna y Contemporánea, aparecen los parlamentos donde las decisiones no son unipersonales sino a través de un grupo de personas que representan al “pueblo”, sí esa masa carente de identidad pero que necesita un vocero. Apareció entonces el despotismo ilustrado en las monarquías absolutas, con su máxima: Todo para el pueblo, pero sin el pueblo. Más adelante apareció la República, como una forma de organización publica avanzada que presupone la división de poderes para controlar la concentración de poder,  la definición de república también puede referirse específicamente a un gobierno en el que las personas elegidas representan el cuerpo ciudadanos y una república que ejerce el poder de acuerdo con el estado de derecho con una constitución que incluye la separación de poderes con un jefe ejecutivo electo por los ciudadanos y respeto por los derechos individuales. El concepto de democracia inherente a la república, se establece como una forma de organización del Estado en la cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante mecanismos de participación directa o indirecta que confieren legitimidad a sus representantes. En sentido amplio, democracia es una forma de convivencia social en la que los miembros son libres e iguales y las relaciones sociales se establecen conforme a un contrato social.  En México nuestra constitución establece que la soberanía recae en el pueblo.

En este escrito no se juzga si una forma de gobierno es buena o mala, simplemente se expone que cada forma de organización social responde al grado de madurez respecto a la libertad de cada pueblo en su tiempo y en la medida que este ejerce su ciudadanía. Por supuesto,  para un análisis más profundo habrá que considerar otros elementos. Es la libertad ejercida con madurez tanto en  lo público como en lo privado, el termómetro que permite medir el grado de desarrollo cívico de una sociedad.  

En México, desde su nacimiento la discusión sobre la libertad y la forma de organización social ha estado en el debate público. La discusión primero fue sobre república o monarquía, después sobre república centralista o federalista, la discusión sobre reelección o no reelección, sobre presidencialismo, sobre democracia representativa y la evolución a una democracia participativa. En lo público, en México  ha tenido grandes avances respecto a la participación ciudadana en los asuntos públicos, uno de ellos es la que la institución encargada de las elecciones hoy es ciudadana aun con todos sus defectos los cuales  que debe mejorar.

Hoy es tiempo de ejercer y defender la libertad lograda. La intromisión del Estado para manipular  la información y la educación con fines de control político e ideológico atentan contra la libertad. No permitamos retrocesos en el campo electoral como la intromisión del poder en el INE, o que se pretenda detener el avance de la participación de la ciudadanía en los asuntos públicos. Construyamos como ciudadanos una sociedad madura en términos del ejercicio de nuestra libertad, es nuestro derecho pero también nuestra obligación.

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