Asesinatos de jóvenes en Irapuato por parte de la delincuencia organizada; omisión del Estado Mexicano: Reinserta

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2 de julio de 2020

México, CDMX, jueves 02 de julio, 2020. Los asesinatos de jóvenes en Irapuato, Guanajuato por parte
de la delincuencia organizada; son causados por la omisión del Estado Mexicano. Son una muestra
cruel y tangible del extremo de violencia generada por la delincuencia organizada. Reinserta reprueba
el ataque cometido el día de ayer en Irapuato y reitera la urgente necesidad de articular y coordinar
esfuerzos desde los tres niveles de gobierno, para salvaguardar a las y los jóvenes, y para atacar un
problema que nos atañe a todas y todos como sociedad.
Aplicando la ley, proponemos crear mecanismos que permitan a los jóvenes desvincularse de los grupos
de crimen organizado de manera efectiva para poder reinsertarse al cuerpo social de manera exitosa y
también tomando en cuenta un elemento crucial al momento de combatir el impacto de la distribución y
consumo de drogas, el enfoque de salud y prevención de consumo de sustancias.
Aunado a esto, se solicita que se sancione con todo el peso de la ley a las personas que involucren a
menores dentro de sus grupos delictivos, tal como lo señala el artículo 25 de la Ley General para prevenir, sancionar y erradicar los delitos en materia de trata de personas y para la protección y asistencia a
las víctimas de estos delitos. Las juventudes son el futuro de este país, por lo que Reinserta pide a las
autoridades a garantizar a las niñas, niños, adolescentes y jóvenes la seguridad que requieren para
convertirse en adultos sanos con oportunidades de vida alejadas de la criminalidad y el consumo de
drogas.
Las y los jóvenes, carentes de medios y programas ociales gubernamentales que les permitan mantenerse en entornos sanos, se ven en la necesidad de buscar alternativas que les permitan acceder a espacios y oportunidades para desligarse de los grupos del crimen organizado que amenazan su vida y supervivencia, recurriendo a los denominados “anexos” como refugios que les permitan encontrar el espacio
que tanto necesitan para desintoxicarse y ponerse a salvo y lejos del alcance de la delincuencia organizada.
En México el contexto en el que se desenvuelven las juventudes es complicado. El aumento en el consumo
de drogas eleva el riesgo y los expone a mayor interacción con grupos del crimen organizado. Tomando
en cuenta que la delincuencia organizada es un fenómeno multifactorial que se alimenta de diversos
ámbitos de la realidad social, su complejidad de operación es inmensa. Las consecuencias que genera
y la violencia que desata son devastadoras.
Asesinatos de jóvenes en Irapuato por parte de la delincuencia organizada; omisión del Estado Mexicano: Reinserta
2 de julio de 2020
A merced de dicho fenómeno se encuentran las y los adolescentes y jóvenes mexicanos, pues el crimen
organizado ha tomado el control de una gran parte del territorio mexicano y el reclutamiento de adolescentes se ha convertido en una práctica común. A pesar de ello, la sociedad y la propia autoridad se
han mantenido al margen, haciendo de éste un problema aún mayor, pues la impunidad es el común
denominador de estas prácticas, lo que deja a las y los adolescentes y jóvenes en absoluta indefensión.
La Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) estima en 30 mil el número de niñas, niños y
adolescentes cooptados por el crimen organizado, quienes se involucran en la comisión de delitos como:
tráco de drogas, secuestro, trata de personas y extorsiones, entre otros. En contextos de inseguridad y
violencia, esta población se convierte en la primera línea de ataque en la jerarquía de roles de la delincuencia organizada, lo que los convierte en sujetos desechables y los coloca en una situación que los
lleva a sufrir la devastación en su máxima expresión.
La literatura y nuestra experiencia en el trabajo con adolescentes y jóvenes en conicto con la ley que
han cometido delitos de alto impacto social, destacan el consumo de sustancias como un factor de riesgo
asociado a la conducta delictiva. El 74.19% de las y los adolescentes que participan en nuestro Centro
de Reinserción para Adolescentes y Jóvenes, cuyo objetivo es promover la disminución de factores de
riesgo y el desarrollo de un proyecto de vida prosocial, presentan historial de abuso de sustancias,
siendo los 13 años la edad promedio de inicio de consumo.
La mayoría de ellos ha tenido experiencias previas en anexos, en las que lejos de favorecer su desintoxicación, han incrementado su consumo y estado expuestos a vulneraciones y maltratos, tal como lo reejan los testimonios Marcos, Paola y Jonathan:
• “Pasé por varios anexos antes de caer en la grande; sólo me sirvieron para encontrar banda con
quienes seguir consumiendo y delinquir. Mi familia me seguía anexando porque ya no sabía qué hacer
conmigo, y creía que la próxima vez podía ser diferente”; “Mi mamá me anexó porque me metía piedra,
pero ahí adentro fue mi peor pesadilla, uno de los encargados me violó y salí embarazada”; “Los anexos
son puro negocio; les cobran a nuestras familias por tenernos ahí, pero al llegar nos quitaban nuestras
cosas, no teníamos agua, dormíamos amontonados en el piso, llenos de chinches.”
Estos lamentables hechos nos llevan a repensar las estrategias de seguridad pública que los gobernantes
han implementado a lo largo de las últimas décadas y a subrayar el fracaso del Estado al momento de
llevar a cabo dichas tácticas de manera efectiva y diligente.

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