CALLES Y BANQUETAS, DE TODOS Y DE NADIE.

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1930

Hermógenes Beltran García. 

                Cuando llegué a estudiar de la educacion primaria de 2º a 5º grados en la ciudad de Oaxaca de Juárez era clásico gozar de la Alameda de León y el zócalo capitalinos, éste, el zócalo circundado por los portales, los del norte y sur, libres por ser de un hotel y el Palacio de Gobierno mientras que los del este y oeste era de paso libre, de servidumbre para los viandantes, con establecimientos comerciales diferentes pero en cada pilar habían casetas con expendio de dulces cigarros, revistas y periódicos, eran parte del patrimonio común de la ciudad.

            En la Alameda de León se ubicaban los fotógrafos de “agüita” expendios de aguas frescas y los expendios de nieve, los padres del niño que se confirmaba en el Santuario de la Catedral llevaban a los padrinos a tomar su nieve de sorbete u otros sabores, al paso del tiempo éstos, trasladados al Jardín Sócrates anexo al atrio del templo, aun no era santuario de La Soledad, los puestos de aguas frescas y los de los pilares de los portales a los bajos del kiosco del zócalo.

            La ciudad lucía espléndida, majestuosa, soberbias con sus jardines, su zócalo, su alameda y sus portales.

            Al paso del tiempo la icónica tienda La Primavera en la esquina norte del Portal de Flores desapareció lo mismo que los supermercados, el expendio de tacos El Guajolote donde se tomaba los tacos y un cuarto de litro de leche fría, al expendio de libros y revistas donde vendían La Voz de Juárez, el salón de belleza Imperio y los portales lucían los lujos de la ciudad.

El tiempo es inexorable y los cambios se imponen para bien pero al fin humanos todo torcemos y a veces es para mal.

Emergen restaurantes con uso discreto del interior de los portales, paulatinamente invaden los portales que en las casas solariegas se les llamaba “corredor”, paso a paso sus dueños se ¿apropian? no solo de los portales o corredores sin que invaden las banquetas obligando al viandante hacer uso del arroyo vehicular. ¿Quién o quiénes se los permitieron? ¡Ve tu a saber! ¿Quiénes les permitieron adueñarse las banquetas?

Obvio que eso tiene raíces en trienios municipales y sexenios estatales anteriores, sería una aberración atribuírselas al actual trienio municipal, desgraciadamente los poderes estales formales y los paraestatales -los que gobiernan de facto- “organizaciones” del estado o personajes como Lorena Merino con poderes supraestatales de hecho le dan cobertura por haber sentado precedente a los dueños de restaurantes que se han posesionado de las banquetas al igual que los “ambulantes”

Lo poder estatal debe dar cobertura al municipal para poner orden, las calles y las banquetas son de todos y de nadie. El gobierno del estado tiene la autoridad para que con los entes municipales cumplan su cometido, cumplan la ley y las ordenanzas o ¿claudican ante los poderos poderes metaconstitucionales? ¡Veremos dijo el ciego!

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