COLUMNA SUR

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HÉCTOR NARVÁEZ

LOS DÍAS CONTADOS
Se ve, se siente y hasta se huele, que en cualquier momento puede ser detenido Emilio Zebadúa, el brazo derecho de Rosario Robles.
Al operador financiero y político de la recluida en Santa Martha Acatitla, como que se le acabó su tiempo de gracia y ahora deberá de enfrentar a la justicia mexicana.
Son los días contados para los estafadores más grandes de la historia reciente de nuestro país.

LAS HUELLAS
Quizá pensaron que eran unos genios del disfraz. O creyeron que tenían en ese momento tanto poder, que no les harían nada.
Pero, el chiapaneco que logró alcanzar la cumbre a nivel nacional, cometió muchos errores con la considerada “Estafa Maestra”.
Conforme a la investigación de la agrupación “Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad”, Zebadúa habría empezado a armar su equipo para este desfalco desde el 2006, en la entonces Delegación Iztacalco en la capital del país, cuando estuvo al frente Erasto Ensástiga Santiago, perredista y quien comenzó a aparecer como coordinador de giras de la campaña presidencial de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.
Desde esa administración, Emilio trabajó con Alexandra Malpica y María Luisa Ordoñez, madre de Enrique Prado, quien este último con Alexandra se fueron a la Secretaría de Transportes y Vialidad (Setravi) del que aún era el DF, cuando fue Jefe de Gobierno Marcelo Ebrard, también bajo las siglas del PRD y quien es hoy Secretario de Relaciones Exteriores en el Gobierno Federal de Morena.
En 2013, se dio su entrada triunfal en la ahora extinta SEDESOL del priísta Enrique Peña Nieto y también entra a esa dependencia Malpica, mientras que Enrique Prado fue nombrado Director de Recursos Materiales, junto con Sonia Zaragoza y Claudia Morones.
Y todo ellos de la misma forma son piezas importantes, porque Prado, Zaragoza y Morones, firmaron en ese mismo año convenios como –por solo citar un ejemplo– con la Universidad de Morelos por más de 200 millones de pesos y, como se ha manejado en este esquema fraudulento, la casa de estudios contrató a empresas fantasmas para ejecutar los trabajos que se les solicitó para el programa de “Cruzada contra el Hambre”, pero que después argumentó no tener la capacidad para ejecutarlos y terminó por incumplir, aunque se transfirieron los recursos desde un inicio.
Son las huellas, que a decir de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, dejó Zebadúa y sus cómplices que, por cierto, no son los únicos.

EL SÍ LOS CONOCE
En Chiapas, todos saben que Emilio Zebadúa llegó como Secretario de Gobierno en la administración de Pablo Salazar Mendiguchia, el primer gobernador contrario al PRI.
Se cuenta la anécdota, que en aquel entonces Rosario Robles como lideresa nacional del PRD, hizo una visita relámpago al estado, para entrevistarse con el nuevo mandatario estatal, pero este no la quiso recibir.
Y cuando ya tomaba el helicóptero para regresarse a la capital del país, el entonces funcionario pablista corrió para entregarle un sobre y que al interior se supone iba una cantidad nada despreciable. Personajes que vieron ese hecho, aseguran que la dama al final se fue con una sonrisa en su rostro.
Así, Zebadúa y Robles comenzaron una relación política que terminó siendo de negocios, por varios miles de millones de pesos o por lo menos por el botín de la “Estafa Maestra”.
De hecho, el ex Consejero del entonces IFE, después de que fue Diputado Federal por el PRD, en el 2006 fue designado candidato del que fuera Nueva Alianza para la gubernatura, por un acuerdo de la ex jefa de Gobierno con la maestra “Elba Esther”, quien era la que mandaba en ese partido.
El favor no terminó ahí, porque más adelante lo nombraron Presidente de la Fundación SNTE, el poderoso sindicato de Gordillo.
Pero, al llegar a la SEDESOL, como que Zebadúa tenía que ser reciproco. Y empezó a echar mano de sus relaciones en Chiapas.
Como ya lo he escrito en entregas pasadas, el que conocía a los entonces rectores de la UNACH y UPCH, las universidades involucradas en este desfalco, era él y no la ex Secretaria de Peña Nieto.
Y por eso, insisto, Emilio puede dar “pelos y señas” de cómo se cocinó este fraude desde el estado en el que se supone se iba a dedicar más atención para la llamada “Cruzada contra el Hambre”.
No por nada para la Fiscalía General de la República es muy importante detener a Zebadúa y someterlo a proceso, para que señale a los demás involucrados en Chiapas, quienes aseguran que “son unas blancas palomitas” cuando están metidos hasta en lo más profundo de este mar de corrupción.
El si los conoce, sabe quiénes son los que le entraron a “la Estafa Maestra”, funcionarios y políticos, que ayudaron a triangular el recurso desde el presupuesto hasta desaparecerlo.
Y quienes por lo que se ve, se siente y se huele, tienen sus días contados para ser alcanzados por la ley.
Ojalá que el brazo de la justicia de “la 4T” no se tuerza en el camino.
Moraleja: ¡A cada santo le llega su día!
Comentarios: ¡Que salado!
Después de la exhibida que se dio Miguel Ángel Córdova Ochoa con Yeidckol Polevnsky y la cual perdió, como que el diputado local por Chiapas Unido quisiera que “la tierra se lo tragara”.
Solo falta que lo veamos, si es que se da la tercera encuesta para la dirigencia nacional de Morena, apoyando a Mario Delgado o a Porfirio Muñoz Ledo y con el que vaya resulte perdedor de la contienda. ¿Qué tan salado está?
Por último: No que ni abrazos… ¡Ni besos!
Así nos lo había recomendado Hugo Lopez-Gattel, el responsable del Gobierno Federal para atender la contingencia sanitaria por el coronavirus.
Pero, él “sin pena ni gloria” se dio unos besos con una mujer en un restaurante de la Ciudad de México. Y después nuestros gobernantes se quejan que el pueblo no hace caso, cuando ellos dan el ejemplo. ¡Que mal!
hectornarvaez@hotmail.com
Cel. 9642823259
Facebook: hector.narvaez.96
Recuerda que me puedes leer en 23 medios en Chiapas, Oaxaca y Quintana Roo

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