Día Mundial del Consumidor 2019: Dispositivos … ¿inteligentes?

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Por, Liliana Martínez Lomelí, Investigadora en sociología de la alimentación. Nutricionista. Presidenta y fundadora de la Fundación FUNALID (Fundación para la Alimentación y el Desarrollo). Colaboradora de EMEX consultoría y cofundadora de Neurosociology lab, laboratorio de investigación aplicado a procesos alimentarios.

Este 15 de marzo se conmemora el Día Mundial del Consumidor, una declaración de la ONU para proteger los derechos de los consumidores en todo el mundo frente a los nuevos retos que hoy en día plantea el mercado.

Cada año, el Día del Consumidor se dedica a un tema en específico. El tema de este año es “Productos inteligentes de confianza”. Por productos inteligentes, se refiere a todas aquellas tecnologías como pantallas, celulares, televisiones, refrigeradores, rastreadores, asistentes activados por voz, servicios de streaming o de compra en línea, que son utilizados en la vida cotidiana por las personas.

Es un hecho que nuestra relación con los productos y servicios que ofrece el mercado se ha transformado a causa de estos dispositivos. En este sentido, las nuevas tecnologías ofrecen una ventana de debate sobre hasta dónde, los datos recabados por parte de los usuarios como su estilo de vida, hábitos de traslado y consumo, preferencias, pasatiempos y demás informaciones son propiedad del consumidor.

Los famosos “algoritmos” como el de Netflix, que muestra por ejemplo opciones de series y películas basados en las preferencias previas del consumidor, son expresiones que cada vez más personas conocen pero que a ciencia cierta, pocos conocen a fondo el funcionamiento y alcances de estas cuestiones. Algoritmos sobre preferencias y hábitos existen en la medida en la que utilizamos soluciones de los dispositivos inteligentes para simplificar nuestra vida cotidiana. Por ejemplo, en alguna ocasión se hizo famoso el algoritmo de una cadena de supermercados de mayoreo en Estados Unidos, que por los hábitos de compra online de sus clientas sabían determinar en qué momento del mes ofertar tampones y hasta en qué momento su hábito de compra había cambiado para determinar que probablemente estuviera embarazada, y entonces se le ofertaban pañales.

Evidentemente, a muchas personas causa un problema los límites de este acceso a su información privada. Sin embargo, es un hecho que muchos dispositivos inteligentes facilitan muchas de las acciones de nuestra vida cotidiana. Así como muchas innovaciones en tecnología, la irrupción en los hábitos de los consumidores no está exenta de polémicas: el ejemplo más típico, es la irrupción de la licuadora como un sustituto del molcajete, que iba a sacrificar el sabor de las salsas.

El desarrollo tecnológico pues, siempre debe de enfocarse en el factor humano. Por ello, es necesario reglamentar y poner al alcance del consumidor toda la información necesaria que le permita tomar decisiones sobre qué elementos comparte de su vida. Por otro lado, es derecho y obligación de los consumidores enterarse sobre estos factores. El acceso a la información de los consumidores entonces pone a debate un tema que durante años ha ocupado a sociólogos, politólogos e historiadores: la construcción de lo privado y lo público, cambia en función de las condiciones socioculturales de la época.

Al final cualquier desarrollo tecnológico tiene que servir para mejorar la vida de las personas y no para aprovecharse de sus circunstancias. Por ejemplo, la energía nuclear puede ser tan perjudicial como ser el principal sustrato de bombas nucleares, o el tratamiento base para curar ciertas enfermedades. La tecnología y la innovación están sujetas pues, a los usos sociales y culturales que se hace de ellas.

Nos guste o no, hoy en día todos estamos inmersos en esta realidad. La forma en la que se definen los usos de estos dispositivos evidentemente debe estar sujeta a regulación de instituciones, donde el reto es cambiar la regulación a medida que va cambiando la tecnología de manera vertiginosa. Por otro lado, es derecho fundamental de los consumidores el tener el acceso a las informaciones.

 

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