Díaz Pimentel, ¿héroe o villano? La historia ya está escrita…

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En ediciones anteriores de esta serie de publicaciones, aún antes de ser nombrado secretario de salud de este gobierno, en el Bloque de Periodistas de Oaxaca, ya habíamos expuesto a detalle, la personalidad de Juan Ramón Díaz Pimentel, como funcionario público, desde la orden de aprehensión girada por la PGR México, derivada de la desviación de recursos destinados para El Hospital de la Mujer, así como por la corrupción desmedida en la que incurrió la última vez que fue secretario de salud en Oaxaca, en la era de Ulises Ruiz Ortiz, misma que presume de haber sido desestimada, sin presentar prueba legal alguna, hasta su desempeño como delegado del IMSS Oaxaca; periodo en el que documentamos ampliamente cómo se realizó el robo sistemático de millones de pesos, al amparo de contratos con empresas fantasma; presentamos el resultado de la evaluación que le hizo La Unidad de Evaluación de Delegaciones del IMSS a nivel Nacional, que lo reprobó, al punto de pedirle renuncia, en la que se evidenció el desabasto en los medicamentos y compras inverosímiles de los mismos, insuficiencia en capacitación de técnicas de limpieza; deterioro por falta de atención y mantenimiento en muros, pisos y plafones, que llevó a una fuga de aguas negras al interior del hospital general; los casos de muertes de pacientes y bebés por violencia obstétrica, las madres que dan a luz en el piso en las clínicas del IMSS Prospera, las nóminas fantasma que él mismo inflaba en complicidad con los mismos personajes que lo acompañan en la SSO y que hoy pretende combatir, agraviando a los verdaderos trabajadores del sector salud; el abuso contra trabajadores y trabajadoras del IMSS, que tuvieron que levantarse en protesta exigiendo respeto, lo que le ganó el récord en el 2017 como el año en el que la Comisión Nacional de Derechos Humanos ha tenido más quejas de parte del IMSS Oaxaca y todo esto bajo la responsabilidad directa de Juan Ramón Díaz Pimentel y la lista sigue y sigue, demostrando fehacientemente la falta de voluntad para servir y la ambición desmedida que lo domina, pero sobre todo, su ABSOLUTA INCAPACIDAD probada y comprobada, para dirigir cualquier empresa y mucho menos la tan importante tarea de administrar la salud de los oaxaqueños.

Dese el día que fue nombrado “nuevo” secretario de salud, dio muestra de su actitud rebelde e impulsiva, pues aún cuando el gobernador ya había pedido compostura para la foto oficial, intempestivamente y sin permiso, hizo uso de la palabra, sólo para declarar la guerra a todos los trabajadores de la salud.

«No cederé ni un milímetro» les dijo y además puntualizó «trabajaré sin escrúpulos», que es lo único que ha cumplido, pues promovió el despido injustificado y el retraso de pagos salariales a más de 4,500 trabajadores del estado en el área de salud, bajo el pretexto de acabar con “los aviadores”.

Nadie niega la existencia de «aviadores» en SSO, pero intentar solucionarlo, despidiendo a todos los trabajadores de contrato ¡es absurdo e inhumano! Se ha paralizado la atención en salud a todos los oaxaqueños en el estado, tan sólo en el Hospital General Aurelio Valdivieso, son 140 trabajadores en activo, encargados de especialidades como neonatología, pediatría, cancerología y enfermería, entre otros, que se encargan de prácticamente toda la atención de salud, a pesar de la saturación de pacientes hasta en un 400 por ciento, los que han recibido ya su notificación de despido.

Las decisiones y autoritarismo del secretario de salud, han provocado que nuevamente se vuelva a afectar a los más vulnerables, neonatología, pediatría, atención de la mujer con cáncer, mujer embarazada y la atención en áreas rurales donde de por sí, ya no tienen nada. Completa el cuadro que estos miles de médicos y enfermeras han sido vulnerados en sus derechos más elementales, como el derecho al trabajo y una vida digna, los hijos de miles de oaxaqueños quedan en la desgracia total, al perder el sustento familiar de un momento a otro, sólo porque a un individuo se le ocurre la idea de expulsarlos de su fuente de trabajo, acto que sólo es comparable a los últimos sucesos ocurridos en países como Venezuela, donde quien manda es un dictador autoritario, déspota y sin escrúpulos, tal como el actual secretario de salud, quien se jactó de eso precisamente, el mismo día que rindió protesta, el doctor cirujano dentista, Juan Ramón Díaz Pimentel, quie ha sido capaz de irrumpir en una asamblea sindical de trabajadores, con la intención de romperla con su presencia y argumentos, quien al no conseguirlo, sin mediar prudencia y diálogo, de la manera más ruin los insulta, sin más, hecho del cual, todos somos testigos, así como de las agresiones y amenazas contra la integridad física de los periodistas, a los que el estado presume defender, sin que hasta el momento haya un pronunciamiento del ejecutivo estatal respecto a su actuar por demás prepotente y bélico, como si esto fuera lo que necesitan los oaxaqueños ahora o el propio gobierno del estado que está en la cuerda floja en temas de gobernabilidad.

Queda claro que la política prevaleciente no es la aplicación de la ley, como pretende vender el secretario, sino el abuso y violación brutal de los derechos humanos de los verdaderos trabajadores de la salud y sus familias, en el aparente deseo de sanar las finanzas, pero que la historia demuestra, que sólo será dinero para sus bolsillos y para aquellos que lo están sosteniendo, a pesar de la inconformidad no sólo de los despedidos, también de los diputados locales, a quienes “mañosamente” se les impidió sesionar en su propio recinto, para pedir que rindiera cuentas de sus acciones y para exigir al gobernador la renuncia de su secretario, a esta exigencia, se le suman principalmente los millones de oaxaqueños que desde hace una semana no tienen servicios de salud y en breve, será la sangre de los fallecidos en los hospitales y en sus casas, muertos por este conflicto, los que clamarán justicia.

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