EL BIEN MAYOR …

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Con la misma vara: el subsidio a estancias infantiles y al sistema educativo nacional.

  Opinión de: Víctor Manuel Aguilar Gutiérrez

@aguilargvictorm  

 

El primero de diciembre el presidente anunció los 100 puntos de su plan de gobierno, en el punto tres dijo: “Se mantendrán las estancias infantiles de la Sedesol y se regularizarán los Cendis promovidos por el PT”. En días pasados se anunció que los apoyos ya no se canalizarán directamente a las estancias infantiles, sino a las madres para que ellas elijan pagar una estancia infantil o alguna otra persona incluso a los abuelos para cuidar a sus hijos. La idea de entregar los apoyos directamente a los beneficiarios sin intermediarios, en general suena bien; sin embargo, atendiendo a las características de algunos programas en particular podría no ser la mejor opción. El programa de Estancias Infantiles creado durante una administración panista, ha operado bien por más de 10 años. La entrega de los apoyos directamente a las estancias infantiles que participan en el programa operado por la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL), es más barato y permite mayor control sobre las estancias que un esquema de apoyo directo a las madres de familia, éste sería más caro y se tendría menor control, tanto sobre en el destino del recurso como sobre las mismas estancias infantiles, además, para supervisarlas tendría que destinarse otro recurso adicional lo que aumentaría la carga presupuestal para atender ambas acciones. El programa como opera hoy en día ha superado curvas de aprendizaje, por supuesto, tiene aspectos que mejorar y algunos puntos específicos susceptibles de corrupción, pero son los menos y pueden corregirse. Considerando el tiempo que ha operado este programa (alrededor de 11 años) y el número de estancias infantiles en el país, solo ha tenido un escándalo que en su momento impactó a nivel nacional: el caso de la Guardería ABS. Haciendo un análisis objetivo y siendo honestos intelectualmente, se trató de un lamentable accidente que ha sido utilizado como bandera política. Si este programa ha tenido incluso reconocimiento de la ONU, ¿por qué tendría que cambiar a un esquema menos eficiente, que incluso llevaría a desaparecer a varias de estas estancias infantiles?, ¿por qué desaparecer o cambiar tan radicalmente lo que sirve y está funcionando bien?; en su caso, tendría que perfeccionarse, pero no desaparecer, porque los cambios planteados por el presidente prácticamente conllevan a la desaparición de este exitoso programa. Paradójicamente, la idea de otorgar los apoyos directamente a los beneficiarios, sobre todo en el área educativa, tiene un origen neoliberal. Milton Friedman, padre del monetarismo y economista icónico del neoliberalismo, publicó en 1955 su propuesta de vouchers o bono educativo. La propuesta consistía en que el gobierno dejara de subsidiar a las escuelas, es decir, el Estado ya no pagaría directamente a los profesores, directivos y trabajadores; ya no se destinarían presupuestos para el mantenimiento de planteles, ni material educativo. El presupuesto público programado se eliminaría de tal forma que las escuelas no recibían directamente recursos de parte del gobierno. Pero esto es sólo la primera parte del proyecto. La segunda parte consistía en la creación del sistema de vouchers o bonos educativos. En realidad, eran cheques que se entregaban directamente al alumno o padre de familia para que con ellos pagaran la colegiatura en la escuela que libremente eligieran para sus hijos. En Suecia se aplicó al sistema universitario con excelentes resultados. En México ya se ha planteado anteriormente, el Congreso y los sindicatos sienten pánico de esta propuesta y prefieren ignorarla. Pero ahora, con los argumentos que justifican los cambios en el programa de Estancias Infantiles, indirectamente el propio presidente ha desempolvado el tema del bono educativo y quizá involuntariamente lo ha puesto sobre la mesa. En 2004, Ricardo Salinas Pliego, presidente de TV Azteca, en el discurso para inaugurar el período escolar de ese año, planteó al presidente de ese momento que se aplicará el sistema del bono educativo a todas las escuelas y universidades del país, propuso que el alumno tenga el derecho de elegir una institución pública o privada. De esta forma, la competencia sería mayor y los resultados mejores pues los alumnos no estarían cautivos para elegir sólo escuelas de gobierno. Actualmente Ricardo Salinas Pliego es un empresario aliado del presidente, y el secretario de educación es precisamente la persona del gabinete más allegada al dueño de TV Azteca. Existen hoy en día las condiciones para implantar el bono educativo. Si el apoyo se puede otorgar directamente a las medres de familia usuarias de estancias infantiles entonces también se puede otorgar el bono educativo directamente a cada alumno o padre de familia inscrito en el sistema educativo nacional. El presidente ya lo dijo se entregarán los apoyos “sin intermediarios”. Es momento de que las políticas públicas se apliquen y se midan con la misma vara, como dice el dicho: “todos coludos o todos rabones”. De no aplicar de manera pareja el mismo criterio, quedarían en evidencia los verdaderos motivos para desaparecer el programa de las estancias infantiles: estas no votan, pero las madres de familia sí, además de ser un programa creado en un sexenio panista, partido al cual el presidente considera su enemigo, porque al PRI ya lo perdonó y ni siquiera lo menciona. Por otro lado sino aplica el subsidio al sistema educativo nacional directamente a través de los alumnos y padres de familia que también votan, quedaría en evidencia que prevalecen las alianzas inconfesables con Elba Esther Gordillo, lideresa de la SNTE y la alianza electoral con la CNTE para que todo siga igual, en perjuicio de la educación en México.

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