EL BIEN MAYOR …

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¿Crecimiento económico al 4 por ciento anual?

 

Opinión de: Víctor Manuel Aguilar Gutiérrez

@aguilargvictorm    

 

El crecimiento económico se mide mediante el Producto Interno Bruto (PIB). El PIB es una cuenta de la contabilidad nacional que mide la producción total de servicios y bienes de una nación durante un determinado periodo de tiempo, expresada en un monto o precio monetario.

Existen tres métodos para determinar el PIB: método de gasto, método de ingreso y método de producción. El método del gasto consiste en sumar el consumo más la inversión más el gasto público más las exportaciones netas. El método del ingreso o las rentas consiste en sumar los sueldos más los alquileres más los intereses más los beneficios. Finalmente, el método de la producción o del valor añadido consiste en sumar el valor agregado de todas las empresas. Por cualquiera de los tres métodos que se utilicen el resultado será el mismo.

En 2010, México creció 5.1%, en 2012 creció al 4%, de 2013 a 2018 las tasas de crecimiento fluctuaron entre 2% y 2.6%.

 

En días pasados el presidente se reunión con empresarios del Consejo Mexicano de Negocios a quienes pidió invertir ypara crecer al doble, cuando menos a 4% anual, pero esto se va a lograr con la participación del sector privado, del sector social y del sector público, en armonía, para el desarrollo del país”, dijo.

 

El mes pasado el Banco de México (BANXICO), el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), así como algunos bancos de inversión redujeron su estimación de crecimiento para México en 2019 ajustándolo en alrededor de 1.5%. El presidente en conferencia de prensa mañanera retó que se crecería la doble de cualquier pronóstico.

 

Si analizamos objetivamente cada uno de los factores que integran para su calculo al PIB nos damos cuenta de que en relación con los sueldos: la cantidad de despidos aunado a la baja en los montos de sueldos y salarios del sector públicopresionan, en términos de mercado, a una baja en el nivel de salarios en general, a pesar del aumento del salario mínimo. 

 

El gasto público no se ha ejercido: las grandes obras que ya estaban en ejecución se han detenido y las programadas aún no se ejecutan. Actualmente se pagan grandes cantidades por una obra que no se realizará, como es el caso del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, mientras que lainversión en otro nuevo proyecto aeroportuario todavía tardará en ejercerse. El proyecto del tren maya que presentaserios cuestionamientos ambientales aún no se ha licitado y tardará en ejecutarse; lo mismo con la construcción de la nueva refinería en Dos Bocas en Tabasco. El resguardo del avión presidencial, que no está en uso, en un hangar en California también representa una erogación considerable. La constante de los casos anteriores es que se gasta mucho en rubros que no generan ninguna utilidad o beneficio, y que lejos de impactar en pro del crecimiento económico lo afectan negativamente.

Respecto a la exportación, la producción petrolera se ha reducido significativamente y en cuanto a las manufacturas,la expectativa de una recesión y la desaparición de ProMéxico, principal promotor de la exportación en el extranjero, infieren una baja en el nivel de las exportaciones.

La cancelación de grandes contratos de empresas con el gobierno como el caso de los seguros gubernamentales, y los suministros para las obras programadas también representan un impacto en los beneficios o ganancias de las empresas. La compra de mayor impacto en estos primeros días del año fuela adquisición de 671 pipas para transporte de combustible por 92 millones de dólares, sin embargo, el impulso que esta acción pudo haber dado a la economía nacional se perdió al realizarse con empresas extranjeras en perjuicio de proveedores nacionales.

 

Lo anterior, y los abruptos anuncios sin previa consulta del mismo presidente y del poder legislativo, con iniciativas de ley sorpresivas que tienen impacto en sectores económicos, como el caso de la eliminación de comisiones en el sector bancario, o los linchamientos mediáticos, sin sustento legal, contra personajes incomodos al actual gobierno, crean un ambiente de incertidumbre y desconfianza que frenan la inversión tanto nacional como extranjera.

El gasto público corriente se ha reducido y concentrado. Mientras tanto los impuestos se siguen recaudando con criterios menos favorables para las empresas y particulares. Hoy tenemos un gobierno rico y un pueblo con menos empleo, con menor ingreso y dependiente de los programas sociales.

 

Bajo este escenario, el producto interno bruto no aumentará en comparación con el año anterior, sino que incluso, la posibilidad de que se reduzca a niveles negativos es real.Para que el crecimiento económico se refleje en el desarrollo económico, la tasa de crecimiento deberá ser mayor a la tasa de crecimiento de la población más una tasa por rezago. De acuerdo con expertos esto se alcanza con tasas anuales de crecimiento de 7% o más.

 

La obsesión por el ahorro en el gasto público sin una estrategia de inversión distributiva y oportuna esta dañandoseriamente la economía nacional, de no corregirse pronto se reflejará en el bolsillo de un pueblo de por si empobrecido. Esperemos que la medicina contra la corrupción no resulte peor que la enfermedad. Es fundamental que la nueva administración pública federal considere y mida el impacto de sus decisiones en la economía nacional.

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