El bien mayor …

0
1265

¿Vale la pena desmantelar las Instituciones del Estado para construir qué?

 

Víctor Manuel Aguilar Gutiérrez

 

 

 

Desde un punto de vista lógico cuando queremos construir una casa nueva: primero se limpia el terreno, se deshierba o se demuele la construcción anterior; posteriormente se procede a construir hasta obtener lo que conocemos como la obra negra; y finalmente se le da forma y belleza con los acabados.

 

 

Tratando de ver con esta misma lógica la actuación del nuevo gobierno federal, entendemos por qué mandar al diablo las instituciones, por qué el corte con machete de todo lo anterior, lo que sirve y lo que no sirve, en pocas palabras el desmantelamiento de las instituciones del Estado. Lo que no queda claro es qué se va a construir y si lo que se construya cumplirá las altas expectativas: terminar la corrupción, crecer a tasas de 4% o más, abatir la pobreza, pacificar al país, etc.

 

 

En un municipio de Tabasco las guías turísticas promocionaban un mercado de artesanías, al preguntar por él, los habitantes comentaron que un nuevo presidente municipal, crítico de las administraciones anteriores, destruyó el mercado con la promesa de construir un nuevo y mejor mercado, sin embargo este no se construyó, quedando dispersos los artesanos que ya vendían en este mercado. ¿Por qué destruir lo que era ya un símbolo turístico de este municipio? ¿Por qué la obsesión “miope” de algunos gobernantes de destruir todo lo anterior en vez de preservar y construir sobre lo que si funciona?

 

 

En la visión de negro o blanco sin matices del discurso presidencial solo reconoce que todo lo anterior es malo y todo  lo nuevo bueno. Los que opinan en su favor son progresistas y los que opinan en contra conservadores. El enemigo es entonces el pasado reciente encarnado en el neoliberalismo, por ello en días pasados el presidente declaró como oficialmente terminado el periodo neoliberal. Si el modelo neoliberal terminó ¿cuál será el nuevo modelo que seguirá esta administración?, ¿el retorno del nacionalismo revolucionario?.

 

 

Algunas características de este gobierno son: el regreso de las facultades meta constitucionales al presidente; el regreso al dedazo” partidista ahora en Morena; se privilegia el amiguismo y compadrazgo sobre la capacidad y la competencia en las designaciones a cargos públicos; el regreso de una democracia abierta a la sociedad civil a una democracia donde una persona representa y habla en nombre del pueblo que lo eligió, pero sin la participación directa de este, es decir, “todo por el pueblo y para el pueblo pero sin el pueblo; el desprecio a las instituciones y a la ley; la desprofesionalización de la administración pública; la implementación de un Estado paternalista y benefactor, que construye “clientela” política; la construcción de grandes obras que a largo plazo no tendrán utilidad (elefantes blancos); el adelgazamiento del Estado. La lógica de las decisiones son de poder y no de gobierno, lo cual permite mayor control sobre la estructura de gobierno y sus acciones, pero menor flexibilidad y agilidad de estas para cumplir sus funciones.

 

 

A pesar de que en el discurso se dice lo contrario,  en los hechos encontramos elementos del neoliberalismo en el nuevo gobierno: el adelgazamiento de la administración pública y la disminución como nunca del gasto corriente; la autonomía del Banco de México; las fuerzas del mercado controlan la economía; la cercanía del poder económico con el poder político; la orientación hacia el exterior en las compras gubernamentales.

En resumen, el modelo actual no es ni neoliberal, ni del nacionalismo revolucionario, pero tiene elementos de ambos. ¿Cómo llamar entonces a este modelo híbrido?, quizádebemos llamarlo modelo presidencialista o caudillismo presidencial a secas.

 

 

Existe una clara analogía entre el nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, donde se cancela sin tener claro un nuevo proyecto en Santa Lucia o cómo funcionará el sistema de tres aeropuertos; con el desmantelamiento de la administración pública federal, sin tener claro qué se pretende construir, en ambos casos se estará pagando un alto costo para finalmente regresar a lo mismo.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.