EL BIEN MAYOR …

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Nuestro Medio Ambiente, acciones concretas

Víctor Manuel Aguilar Gutiérrez

@aguilargvictorm

A propósito de Día Mundial del Medio Ambiente que se celebró el pasado 5 de junio, como cada año se realizaron actos oficiales, se anunciaros programas, se publicitaron acciones demagógicas para la fotografía pero realmente ¿qué se está haciendo para proteger al medio ambiente y cuáles son los resultados?.

Desde la óptica de un ciudadano oaxaqueño que no es especialista en el tema, la percepción es que las autoridades le dan poca importancia a este rubro. Los intereses económicos y políticos están por encima de la agenda sobre el cuidado al medio ambiente. Los tres niveles de gobierno, las Organizaciones No Gubernamentales (ONG´s) y los ciudadanos ya sea organizados o en lo individual somos los responsables de nuestro entorno.

En el caso de nuestra Ciudad de Oaxaca la percepción es que los problemas ecológicos se agudizan cada vez más. La contaminación del aire y del agua, la devastación de áreas verdes, el tratamiento de material altamente contaminante y toxico, el tratamiento de los desechos sólidos, la educación con responsabilidad ecológica, la responsabilidad social de las empresas en materia ecológica, entre otros, son temas de esta agenda.

Con respecto a la contaminación del aire, basta observar a nuestra ciudad por las mañanas desde el cerro del Fortín o cualquier otro punto con perspectiva, para enseguida notar esa nata de humo que la cubre. ¿Contamos con sistemas de medición de la contaminación del aire? ¿cuál es el índice de contaminación de nuestra Ciudad de Oaxaca? ¿Estamos dentro de los parámetros para las características de nuestra Ciudad?¿cuáles son las principales fuentes de contaminación del aire de nuestra ciudad si no somos una ciudad industrial?¿qué acciones están realizando nuestras autoridades?. En opinión de quien escribe, acciones como sincronizar semáforos y agilizar el tráfico pueden tener un gran impacto sobre este punto.

Con respecto a la contaminación del agua, quienes tenemos algunos años, recordamos con nostalgia al Rio Atoyac con gran cantidad de agua, con peces, y era común encontrar niños jugando en el agua. Lo mismo los riachuelos de San Felipe de donde incluso se podía beber agua fresca que bajaba del cerro. De igual manera, de cualquier llave conectada al sistema de aguas de la ciudad se podía beber agua sin temor. Hoy en día ni soñarlo, de esos tiempos solo queda el recuerdo. ¿Dónde quedaron esos torrentes de agua limpia que escurrían en nuestros ríos? ¿Qué se está haciendo para devolver ese esplendor a nuestros ríos o por lo menos para que dejen de ser un foco de contaminación?.

De las áreas verdes y las pocas zonas boscosas, que encontramos en San Felipe, el Cerro del Crestón, el Cerro de Monte Albán, cada día son devastados e invadidos por chozas improvisadas por grupos clientelares de algún líder político ante la mirada complaciente de las autoridades. Por otro lado, los tala montes, que so pretexto del gusano descortezador siguen derribando árboles en San Felipe. Qué pasa con nuestras palmeras que una a una van muriendo ante la mirada indiferente de las autoridades ambientales ¿de verdad, no se puede hacer nada ante la plaga que las está matando?. La opinión pública parece también indiferente a estos temas.

La educación con responsabilidad ecológica parece ser la solución. Definitivamente este tema debiera ser un eje permanente en los programas de educación pública. Hasta ahora se ha atendido a través de campañas, de ellas algunas han sido exitosas otras no. Como ejemplo de campañas exitosas tenemos aquella que manejo el eslogan “una ciudad limpia es una ciudad bonita”.

Sobre el tratamiento de aguas negras y desechos sólidos, se requiere inversión, innovación y voluntad política, además de oficio para tratar con los intereses que giran alrededor de estos temas.

La aprobación de legislación que prohíbe del uso de unicel y bolsas de plástico sin duda representa un avance importante, pero no suficiente. Todavía hay mucho por hacer y el tiempo se agota. Pareciera que las autoridades ambientales están más preocupadas por otros temas que de cumplir su función. El cuidado de nuestros recursos y del medio ambiente es ya un asunto de seguridad nacional. En la percepción de un ciudadano ordinario hay más preguntas que respuestas.

Cuestionamos a nuestras autoridades, pero ¿qué estamos haciendo como ciudadanos?. La responsabilidad es de todos, evitemos la indiferencia. Ya es tiempo de realizar acciones concretas por pequeñas que sean. Las generaciones futuras lo merecen.

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