EL BIEN MAYOR …

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La trampa de mirar la realidad nacional desde la ideología.

Opinión de Víctor Manuel Aguilar Gutiérrez

@aguilargvictorm

 

 

Una ideología es un conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político, etc. El socialismo, el capitalismo, etc…, son algunos ejemplos. La ideología sirve de filtro para ver la realidad para quien la mira de esta forma.

El problema que tiene la ideología cualquiera que esta sea, es que abarca solo una parte de la realidad, podemos decir que son medias verdades. Las medias verdades son también medias mentiras. Una media mentira es una mentira completa.

Cuando se mira una totalidad desde una parcialidad o lo que es lo mismo cuando se mira la realidad desde una mentira el resultado es una percepción distorsionada o errónea de esa realidad. Por ende, las decisiones que se tomen en base a esa percepción también serán equivocadas.

El problema que tiene el gobierno de la 4T es precisamente que mira la problemática nacional desde el lente de la ideología. Aunque el diagnóstico de la problemática nacional es acertado las causas y la forma de combatirlos es erróneo. La ideología ciega y limita la búsqueda de soluciones.

Mirar la problemática nacional desde la ideología lleva a un trabajo doble, primero enmarcar la realidad en los supuestos de la ideología y segundo encontrar las soluciones desde la ideología.

Todo lo que quede fuera del marco ideológico simplemente no existe o será desdeñado de alguna forma.

Esa es justamente la trampa en la que se encuentra la actual administración, el tratar de ajustar la realidad al discurso oficial y al repetir el mismo discurso el presidente corre el peligro de creerse en sus propias mentiras. No hay de otra o el presidente sabe que sus supuestos se basan en mentiras y es deshonesto al no reconocerlo o verdaderamente cree  en su ideología como una verdad absoluta  lo cual lo convierte en un ingenuo o tonto.

El culpar de todos los problemas del país al neoliberalismo y a la corrupción es una aseveración parcialmente cierta, porque para entender el problema se necesita comprender otros muchos factores adicionales. El neoliberalismo como corriente de pensamiento económico ofrece soluciones para problemas económicos específicos, incluso esta administración toma decisiones económicas neoliberales aunque no lo reconozca y aunque demagógicamente se haya anunciado el término oficial del neoliberalismo en México.

Lo mismo sucede con la corrupción. Entender la corrupción para combatirla requiere entender el fenómeno completo, sus causas y los factores que la acompañan. Tomar decisiones sin comprender íntegramente el problema, puede agravar la situación en vez de solucionarla.

Ver los problemas de manera simplista sirve para ganar elecciones pero no sirve para gobernar. Para gobernar bien es necesario altura de miras, es decir, ver más allá de supuestos ideológicos para tener independencia de pensamiento; tener apertura e inclusión con el objetivo de fomentar la  unidad a pesar de diferencias ideológicas o de facción; ver la administración pública con profesionalismo y sin prejuicios; no considerar todo lo anterior como malo, sino hacer una evaluación y rescatar lo que si funciona.

Hace falta más humildad, menos soberbia y ser necios con los problemas, no con proyectos o ideas que está más que demostrado que no son viables como el tren maya, el aeropuerto de Santa Lucia entre otros.

Hay que reconocerle virtudes al Presidente tales como su constancia, perseverancia, e ingenio político, pero podría potenciarse si logra ver más allá de la ideología y aceptar que no siempre se tiene la razón. Y no por el contrario gastar tiempo, dinero y esfuerzo en defender proyectos absurdos.

El éxito de esta administración depende de: sin perder la congruencia con sus valores y principios, obtener los resultados que demanda el pueblo de México, sobre todo en materia social,  de seguridad, economía, salud, educación entre otros. La expectativa de los electores es alta.

Algunos puntos que corregir son: menos discurso, más resultados; menos austeridad, más gasto eficiente; menos discrecionalidad, más apego a la Ley; menos autoritarismo, más democracia; menos antagonismo, más unidad; menos improvisación, más profesionalismo; menos ideología, más visión de Estado.

La realidad es objetiva y no perdona, la ventana de oportunidad es temporal, el apoyo político que actualmente tiene este gobierno es inédito pero con el tiempo se desgasta. No hay pretextos para alcanzar los tan esperados resultados.

La demanda de la realidad es clara: más objetividad y altura de miras; y menos ideología, pragmatismo y demagogia señor Presidente.

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