EL BIEN MAYOR …

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El debilitamiento del mercado laboral y la erosión del poder adquisitivo

Víctor Manuel Aguilar Gutiérrez

En días pasados el Instituto Mexicano del Seguro Social(IMSS) anuncio que en mayo se registraron  3,983 nuevos empleos, lo cual representa 88% menos ocupación en relación a las 33,966 nuevas plazas reportadas en el  mismo periodo del 2018, a lo que algunos atribuyen a la desaceleración económica, la incertidumbre y la falta de proyectos productivos por parte del Gobierno de México.

Esta noticia es sumamente grave y nos pone en la antesala de un colapso del mercado laboral. Por un lado, los despidos masivos en el gobierno federal generan una gran cantidad de desempleados que demandan un puesto de trabajo frente a la oferta limitada de estos puestos por parte del sector privado. A esto hay que agregarle la incorporación de jóvenes al mercado laboral (del primer trimestre de 2018 al primer trimestre del 2019 la PEA aumento en 1´447,698). La oleada de migrantes y la política del gobierno federal de darles asilo y por ende trabajo en México aumentará en un número indeterminado la demanda de empleos.

De acuerdo a datos del INEGI al 30 de abril de 2019, el número de puestos de trabajo en México es de 20´378,927, de los cuales 17´354,643 son permanentes y  2´945, 848 eventuales. Por otro lado también con datos del INEGI al primer trimestre de 2019 la población económicamente activa es de 56´038,471 habitantes de los cuales 54´152,266 se reportan como ocupados y 1´886,205 como desocupados.

El aumento de la demanda sobre la oferta de puestos de trabajo, en términos de mercado, afectará directamente al salario. Los sueldos y salarios tenderán a bajar: los patrones y las empresas podrán decir con la mano en la cintura “si no te gusta el sueldo y no quieres el trabajo hay otros muchos  más que sí quieren el puesto incluso con sueldo más bajo”.

La disminución de sueldos en el gobierno federal también presiona a la baja en el nivel de sueldos y salarios en el mercado laboral en general. El comportamiento del nivel de sueldos y salarios variará dependiendo del sector y del grado de especialización.

Cuando el Presidente anunció la disminución de sueldos exhorto a quienes no estuvieran de acuerdo que buscaran  trabajo en la iniciativa privada. Esto último parece una burla  o es producto de la ignorancia económica de quien lo expresa, ya que el sector privado no tiene capacidad de absorber al número de despedidos o de quienes renuncien al gobierno. Los sueldos en el sector privado tenderán a disminuir.

Algunos celebraran, quienes miran la realidad bajo el lente engañoso y manipulador de la ideología y dirán que es “justo” que crea “igualdad” y “distribución de la riqueza”, sin embargo, en opinión de quien escribe, ni es justo, ni crea igualdad y mucho menos contribuye a la distribución de la riqueza. La premisa de igualdad sobre la que se bajan los sueldos es: “todos pobres”, porque no cambiar esa premisa por “todos ricos” y buscar elevar los sueldos en vez de bajarlos. La respuesta es sencilla: lo más fácil es bajar los sueldos pero subirlos sin afectar la economía  requiere de conocimiento y habilidad económica y política.

La disminución de sueldos y salarios aunados a la inflación(4.20% aproximadamente), erosionan el poder adquisitivo.La disminución en el poder adquisitivo de la población  se refleja en la economía en su conjunto. El indicador que nos muestra entre otros factores este impacto es la variación porcentual del Producto Interno Bruto, este índice nos muestra el crecimiento económico de nuestro país. Actualmente el pronóstico de crecimiento es de alrededor de 1.2%, sin embargo, la tendencia es que disminuya.

Los sectores económicos que más resienten la disminución en el poder adquisitivo es de quienes producen artículos que pueden considerarse como suntuarios. Ya que porcentualmente entre menos ingreso se tiene, la mayor parte del gasto se destina para artículos necesarios tales como comida, vivienda, vestido, etc.; mientras que cuando se tiene mayor ingreso la mayor parte se gasta en artículos no necesarios o suntuarios, como vehículos de lujo, viajes, joyas, obras de arte, entre otras. La producción de artículos y servicios suntuarios también genera empleos que al disminuir su demanda se generan despidos.

La mejor política social es la económica. La pobreza se abate generando empleos bien pagados. El debilitamiento del mercado laboral y la erosión del poder adquisitivo  impactan directamente en el mercado interno que es uno de los motores para el crecimiento y el desarrollo económicos. Parece ser que las políticas de “austeridad” implantadas por el gobierno federal no están calculando el impacto negativo en la economía generando un círculo vicioso que se refleja con menor crecimiento, incluso podemos llegar a alcanzar índices negativos, lo cual se traduce en mayor pobreza y desigualdad, justo lo contrario a lo que en el discurso el presidente promete.

Para fortalecer el mercado interno se requiere revertir ese círculo vicioso, con el ejercicio inmediato del gasto público tanto corriente como de inversión, sin corrupción y privilegiando a los proveedores nacionales; fomentar la inversión privada y la creación de empresas; fomentar la innovación y el desarrollo de nuevas tecnologías; mejorar los salarios pero no por decreto sino a través de promover el aumento de la productividad. De no rectificar desde el gobierno se estaría fomentando el aumento de la economía informal y el incremento de la delincuencia. Todavía es tiempo de corregir.

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