EL BIEN MAYOR …

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La ríspida relación del Presidente con las Fuerzas Armadas y la Policía Federal.

Opinión de Víctor Manuel Aguilar Gutiérrez

@aguilargvictorm

Después de la convulsión armada que fue la Revolución Mexicana, el país se pacificó, por lo que sus fuerzas armadas (Ejército Mexicano, Fuerza Aérea y Marina) se convirtieron en símbolos de respeto y de autoridad. Nuestro ejército durante ese tiempo fue un ejército de paz. Su principal tarea fue socorrer a la población en casos de desastre a través del Plan DNIII o Plan Marina.

Es en el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz cuando surgen grupos guerrilleros en México y es el ejército quien ocupa de atender este problema. Adicionalmente, ante las protestas en especial las juveniles de 1968 fue el ejército el encargado de controlar las protestas que amenazaban la realización de los juegos olímpicos de ese año.

A partir del sexenio de Luis Echeverría Álvarez, adicionalmente a las tareas antes designadas, al ejército se le dio también la tarea de destruir plantíos de mariguana y de amapola.

Durante este período la inseguridad pública fue atendida con mucho éxito por las policías locales. Fue hasta finales del sexenio de Ernesto Zedillo Ponce de León que se crea la Policía Federal.

Ya en la administración de Vicente Fox se propuso la fusión del ejército mexicano, la fuerza aérea y la marina en un solo instituto armado, sin embargo, esta idea no prosperó. La relación del Presidente en ese momento con el Secretario de la Defensa Nacional fue ríspida, por lo que se apoyó fundamentalmente en la Marina, quien junto con la Policía Federal se encargaron de atender las protestas de 2006 en Oaxaca.

Cuando asume Felipe Calderón como Presidente de la República, recibe un país convulsionado: el problema de Oaxaca; la protesta social provocada por la narrativa del actual presidente de fraude electoral en su contra; adicionalmente, el endurecimiento del control fronterizo con los Estados Unidos en 2001 provoco que México se convirtiera de una plaza de tránsito a una plaza de consumo de estupefacientes, por lo que las luchas entre los carteles por controlar regiones geográficas se incrementaron tanto en un número como en intensidad. Por lo anterior, el Presidente Calderón se vio obligado a desplegar a la Policía Federal y al ser insuficiente se vio forzado a desplegar tanto al Ejército como a la Marina. A diferencia de lo que muchos piensan la estrategia no solo fue policial o militar, sino a la par se echaron a andar programas y se fortalecieron otros como: rescate de espacios públicos, oportunidades, apoyos para creación de empresas, entre otros.

Durante el periodo de Enrique Peña Nieto, se replegó al ejército, sin embargo se siguió con la misma tónica de sus antecesores. El mal manejo de la crisis de los 43 normalistas en Guerrero ocasiono que un problema de corte local se convirtiera en un problema del propio presidente donde se involucró al ejército, adicionalmente a otros escándalos donde se cuestionó el respeto a los derechos humanos por parte de las fuerzas armadas.

Con la llegada al poder del Andrés Manuel López Obrador, quien con un discurso ideológico donde todo lo anterior es malo y todo lo que él dice o hace bueno, retoma los argumentos estigmatizados y prejuiciosos hacia las fuerzas armadas y la Policía Federal. En marzo deja plantada a la Marina en una ceremonia donde se condecoraría a altos mandos de esa institución, el presidente simplemente no se presentó, prefirió grabar un video en Comalcalco paseando con su esposa y explicando lo de aquella carta donde le pedía a España que se disculpara por la conquista.

Al ejército se le ha utilizado para resguardar pipas de gasolina, para transportar libros de texto gratuitos, y todo lo que se le ocurra al presidente. También a la Secretaria de la defensa Nacional se le encomendó la construcción del Nuevo Aeropuerto en la base de Santa Lucia. Sin embargo, las condiciones en las que opera la tropa de abajo tampoco son las mejores. El discurso ideológico ha provocado que el pueblo bueno señale y denigre a los soldados que cumplen su deber, quienes con admirable disciplina se dejan desarmar por pobladores cómplices de delincuentes aun contraviniendo su propio código militar. El presidente aplaude la actitud de los soldados.

El tema de la semana ha sido las protestas de los policías federales. El presidente ha calificado a esa institución como “podrida”. Sin embargo, las condiciones precarias y que atentan contra la dignidad de los policías saltan a la vista, lo cual crea un caldo de cultivo que puede ser usado por otros intereses. Por donde se le vea la protesta de la Policía Federal tiene razón de ser.

La creación de la Guardia Nacional ha creado mucha desinformación e incertidumbre entre propios y extraños. En entrevista con la Jornada el presidente expreso que de ser por él “desaparecería al ejército”. Aunque México sea un país pacifista necesita de su ejército como ejercito de paz.

El problema de esta semana en la Policía Federal es una leve llamada de atención. El Presidente deberá ser más cuidadoso en su trato con las fuerzas armadas, de no hacerlo estará creando problemas futuros innecesarios.

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