EL BIEN MAYOR…

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Cambios en la tasa de interés.

Opinión de Víctor Manuel Aguilar Gutiérrez

 

@aguilargvictorm

El pasado jueves, quizá no tan sorpresivamente, el Banco de México (BANXICO) bajo la tasa de interés de referencia de 8.25% a 8%. Esta baja de .25 puntos porcentuales obedece a una intención de reactivar la economía vía el aliento a la inversión directa y a la expansión del crédito.

Pero para quien es ajeno a los términos y a la lógica de la economía como disciplina o como ciencia, ¿cómo interpretar este tipo de anuncios?.

La tasa de interés no es otra cosa que el precio del dinero que no se tiene, y como cualquier mercancía sube de precio cuando escasea y baja cuando abunda. Es decir, cuando la cantidad demandada de dinero aumenta en relación a la cantidad de dinero existente u ofertado en el mercado, entonces la tasa de interés, que es el precio del dinero, tiende a subir; por el contrario, si es mayor la cantidad de dinero ofertada en relación a la cantidad de dinero demandada, la tasa de interés tiende a bajar.

Desde el punto de vista de la inversión directa, cuando la tasa de interés baja se fomenta la inversión, mientras que si la tasa de interés sube se fomenta el ahorro. Si usted cuenta con un capital y está decidiendo si invierte su dinero en un negocio o si lo ahorra en el banco a través de algún instrumento financiero, su parámetro de decisión será la tasa de interés. Si la tasa de interés es relativamente baja, usted preferirá invertir en un negocio ya que es más fácil que gane más en comparación a ahorrar en un instrumento financiero, además de que le será más fácil adquirir un crédito para expandir su negocio. Por otro lado, si la tasa de interés es relativamente alta, usted preferirá ahorrar su capital en algún instrumento financiero ya que le generará un mayor o igual rendimiento pero sin correr los riesgos de invertir en un negocio o empresa. Bajo esta lógica, si la inversión directa aumenta también el número de empleos aumenta.

Desde el punto de vista del consumo y del crédito, si la tasa de interés es relativamente baja, usted preferirá arriesgarse con un crédito para adquirir una casa, un auto o un electrodoméstico, es decir, como consecuencia el crédito y el consumo aumentan. Mientras que si la tasa de crédito relativamente aumenta, usted preferirá ahorrar y postergar compras, es decir, como consecuencia el crédito y el consumo disminuyen. El aumento del crédito fomenta el aumento de consumo y el aumento del consumo dinamiza a la economía, es decir, promueve al crecimiento económico.

Desde el punto de vista de las corrientes económicas: el monetarismo de Milton Friedman base del neoliberalismo, ve a la tasa de interés como un medio de control monetario; mientras que las teorías de Keynes, corriente económica prevaleciente en los años 60s y 70s lo ve como un medio de aceleración económica y fomento al crecimiento.

Durante los últimos meses, el Banco de México elevo la tasa de interés como medio para estabilizar la paridad cambiaria del peso con el dólar. El nerviosismo en los mercados que causó el cambio de gobierno se logró controlar vía la tasa de interés, lo cual evitó sobre todo que los llamados “capitales golondrinos” huyeran masiva y aceleradamente de México.

La tasa de interés se elevó como compensación al capital por los riesgos de cambio de gobierno. El capital lo aceptó con beneplácito lográndose estabilidad en los indicadores macroeconómicos. Sin embargo, la curva de aprendizaje del nuevo gobierno, así como una enfermiza obsesión por la austeridad y el rezago en el ejercicio presupuestal amenazan el crecimiento de la economía nacional.

Quien escribe considera que es correcta la decisión tomada por el Banco de México de bajar la tasa de interés, por ser prudente y como medida contra cíclica para contrarrestar los efectos recesivos de la mala aplicación de la austeridad republicana y del rezago en el ejercicio presupuestal. Sin embargo, no se debe abusar bajando la tasa de interés sin un sustento de mercado, porque ello crearía una burbuja de circulante que aceleraría artificialmente la economía generando inflación y endeudamiento de las familias.

La tentación de crear una economía subjetiva, basada en decisiones artificiales de la expansión de circulante, sin un sustento de mercado, está latente. El atractivo es un crecimiento rápido en el presente pero altos costos de restricción presupuestal para el futuro. En México ya lo vivimos en los sexenios de Luis Echeverría y José López Portillo. Los costos para la recuperación tardaron décadas. Por ello a la década de los 80s se le llamo la década perdida.

En la medida en que el Banco de México conserve su autonomía y se enfoque en cumplir sus funciones y objetivos institucionales, la economía nacional contará con una institución que defienda los bolsillos de los mexicanos y sea un contra peso en contra de posibles malas decisiones gubernamentales en esta materia.

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