EL BIEN MAYOR …

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El fracaso del “Fuchi Guacala” como estrategia.

Víctor Manuel Aguilar Gutiérrez

 

Dos de los temas más sentidos para la población son sin duda la seguridad y la falta de trabajo, ambos temas fueron bandera de campaña del entonces candidato a Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador, quien supo interpretar y comunicar como ningún otro de sus contrincantes el sentir del electorado, despertando la esperanza para un futuro mejor. Sin embargo, nunca explicó la forma en que atendería estos problemas. Como fórmula mágica la respuesta a cualquier pregunta sobre cualquier tema siempre fue terminar con la corrupción. Tampoco explicó cómo terminaría con la corrupción.

Ya como Presidente de México, respecto al tema de seguridad, las primeras acciones fueron hacer cambios en estructura y en personal. Desapareció a la Policía Federal, al CISEN, al Estado Mayor Presidencial y creó la polémica Guardia Nacional. Todavía no queda claro cómo funciona esta instancia que parece una forma de disfrazar la intervención militar en este tema. Se despidió a personal capacitado, se cancelaron programas y se vendieron activos. Estas acciones, indudablemente, disminuyeron la capacidad del Estado para enfrentar a la delincuencia. La justificación fue el mismo argumento: “austeridad republicana” y “combate a la corrupción”.

En relación a la estrategia en materia de seguridad, el Presidente comentó que se atenderían las causas que originan este tipo de problemas, lo cual es correcto; sin embrago, él solo se refería a los apoyos económicos que otorga el Gobierno Federal a través de los Programas Bienestar , lo cual refleja una visión reduccionista del problema real.

La disminución presupuestal, a propósito de la “austeridad republicana” que se reflejó en reducción de prestaciones y sueldos, además de viáticos y condiciones de trabajo, también pegan en el ánimo y capacidad del personal en las policías y fuerzas armadas.

La ideología juega un papel importante que se refleja cuando los Derechos Humanos se manipulan en favor de la delincuencia, debido al trauma que sufre México por los acontecimientos de 1968. En particular este gobierno ha cuidado hasta el extremo que no se le califique como represor. Esto en especial ha pegado en el ánimo tanto de las policías y fuerzas armadas, como en la ciudadanía quien se siente desprotegida al ver un sin número de memes y videos que se distribuyen a través de las redes sociales, donde los elementos militares son desarmados, humillados y agredidos por delincuentes, sin que estos hagan algo por defenderse. Justo en nuestro Estado de Oaxaca el Presidente dijo que él no reprime al pueblo y que los narcotraficantes y delincuentes también son pueblo, por lo tanto tampoco puede reprimirlos.

El tema es Importante para la gente pero no para López Obrador, quien responde con simplismos, “abrazos no balazos”, y con la ironía que lo caracteriza: Acusar con sus mamás y abuelitas a los delincuentes, además, de un “fuchi guacala” para los criminales.

En los últimos días diversos eventos han mostrado crudamente la debilidad del Gobierno de López Obrador y de la auto llamada cuarta trasformación o 4T. Especialmente, el caso de la detención del hijo del “Chapo” en Culiacán, Sinaloa, donde se hace evidente la falta de planeación, organización, de personal capacitado, de equipo, de comunicación, dando como resultado el desprestigio y la humillación del gobierno al tener que soltar a un delincuente para que, los delincuentes con superioridad en número, armamento y estrategia, no hicieran pedazos a las policías y fuerzas armadas con consecuencias también para la población.

El sentimiento de indefensión de la población es profundo, ¿quién protegerá la vida y el patrimonio de los ciudadanos?.

El presidente deberá ser más humilde, reconocer errores, mirar los problemas con objetividad y sin ideología. Es apenas el primer año, la curva de aprendizaje deberá convertirse en una gran lección para hacer los ajustes necesarios que le permitan al Estado recuperar territorios en poder de organizaciones criminales. El otro camino es la rendición y el pacto con la delincuencia, abrazos no balazos.

 

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