EL BIEN MAYOR …

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La fragilidad de la Seguridad Nacional en la 4T

Víctor Manuel Aguilar Gutiérrez

@aguilargvictorm

En días pasados se dieron a conocer noticias de alto impacto nacional en diferentes temas: político, social, económico, seguridad. Ninguna fue “buena” noticia como el anuncio del INEGI sobre la “Estimación oportuna del Producto Interno Bruto durante el tercer trimestre” donde se anunció que el crecimiento económico para este trimestre en relación al anterior fue de 0.1% y en referencia anual tuvo una reducción real de (-) 0.4%, es decir, nos encontramos frente a una recesión económica.

Otra noticia fue la anulación de la elección para dirigente nacional de MORENA. Esta noticia es importante porque se trata del partido del Presidente de la República, el cual obtuvo más de 30 millones de votos en la elección pasada y que se ha jactado de “ser diferente a los demás”.

También, en la conferencia de prensa mañanera el Secretario de la Defensa Nacional dio a conocer el “minuto a minuto” del fallido operativo en Culiacán, Sinaloa para detener a Ovidio Guzmán.

En la opinión pública se comentó que sobre todo el anuncio del “minuto a minuto” en la mañanera fue una cortina de humo para distraer la atención de otros temas más de fondo. Hoy no sabemos cuál fue cortina de humo para cual, porque estas tres noticias encierran problemas de fondo que interesan a la ciudadanía. Sin embargo, la noticia  que en vez de dar tranquilidad dejó más preocupación y dudas fue la relacionada al operativo en Culiacán, porque puso en evidencia la debilidad no solo en términos de seguridad pública sino también de Seguridad Nacional. El fallido operativo de Culiacán, Sinaloa para detener a Ovidio Guzmán, hijo de Joaquín ”El Chapo” Guzmán,  el pasado 17 de octubre evidenció las debilidades en materia de seguridad que presenta esta administración.

Los cambios realizados por esta nueva administración tanto de estructura (desaparición del Estado Mayor Presidencial, CISEN, Policía Federal, etc.), como de mandos, los cuales actualmente se encuentran cubriendo su curva de aprendizaje, colocan en un momento de debilidad a las Instituciones encargadas de la seguridad tanto pública como nacional.

El comentario del Presidente de la República  que “si por mí fuera, desaparecería al ejército”, así como una visión más ideológica que apegada a la realidad en las decisiones sobre esta materia, les han provocado situaciones humillantes a nuestros soldados quienes hay que reconocerlo han acatado de manera ejemplar, aun a costa de su propia seguridad. Circulan de sobra videos donde se ve a delincuentes que  degradan a elementos de nuestras fuerzas armadas. Existen sectores de las fuerzas armadas descontentas con esta situación.

La estrategia de acuerdo al Presidente consiste en atender las causas que originan la violencia y la delincuencia lo cual es correcto, la duda es si están acertando en atacar esas causas, y si fuera el caso los resultados serán a largo plazo. La recién creada Guardia Nacional nace con altas expectativas para atender asuntos de seguridad pública; sin embargo, en las últimas mediciones la confianza en esta institución ha disminuido. En videos que circulan por redes sociales se observa a miembros de la Guardia Nacional barriendo calles, o deteniendo Ubers en el Aeropuerto de la Ciudad de México. Al Ejército se le ocupa para construir aeropuertos o transportar gasolina. ¿Y la seguridad y protección a la ciudadanía?.

Surge la duda sobre la efectividad de las reuniones también mañaneras y diarias del gabinete de seguridad  donde se le entrega al presidente el parte diario. ¿De qué tratan estas reuniones  si no estaban enterados del operativo de Culiacán?. De acuerdo a lo declarado por diversos integrantes del gabinete de seguridad, no estuvieron enterados de los detalles de los sucedido y no tuvieron participación en decisiones claves del operativo, incluso el Presidente quedo incomunicado en momentos cuando viajó vía aérea a la Ciudad de Oaxaca. En este primer año el número de delitos como homicidios y extorciones han aumentado considerablemente en relación a los sexenios de Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón. Resalta la lamentable declaración de la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, al preguntarle sobre la reciente emboscada y asesinato a 13 policías federales en el municipio de Aguililla, Michoacán por un grupo de sicarios —presuntamente del CJNG—, con resignación respondió “es una circunstancia de todos los días”.

La transparencia tiene límites, si bien es cierto, que el mantener informada a la población es una obligación del Estado, también es cierto, que existen temas que por su naturaleza no pueden hacerse públicos, tal es el caso de los asuntos de seguridad nacional, en términos de la legislación en la materia, estos se consideran reservados. Flagrantemente el Presidente y el Secretario de la Defensa Nacional violaron la ley al dar a conocer el nombre de un mando estratégico para la Seguridad Nacional, así como, dar a conocer detalles sobre el operativo que revelan número de elementos, despliegue táctico y tipo de armamento utilizado. Sin bien en lo general la información es de interés para el público en lo particular no lo es, pero si para los grupos delincuenciales, lo cual vulnera a las instituciones encargadas de la seguridad. Respecto a la información que sí le interesa al público hay evasivas y confrontación con los reporteros que cuestionan, a los cuales se les acusa de “chayoteros” y “conservadores”.

Sin duda las capacidades del Estado son superiores a la delincuencia organizada tanto en armamento, vehículos, aeronaves, número de elementos, personal capacitado. El problema actual parece ser de organización, planeación y mando. Recordemos que el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas es el Presidente de la Republica, el cual no puede sustraerse de esta autoridad y responsabilidad.

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