El bien mayor…

0
1546

El debate sobre la legalización de la marihuana

Víctor Manuel Aguilar Gutiérrez

@aguilargvictorm

 

La legalización de las drogas en específico de la mariguana o cannabis es un tema polémico que en la campaña no se tocó con profundidad pero es parte de la agenda de la 4T y actualmente algunos grupos pretenden impulsar. El principal argumento es que la prohibición ha causado más violencia que solucionado su consumo. Existen tres puntos de vista desde los cuales se puede ver el tema: salud pública, derecho a la libertad y criminológica, así como los costos en el presupuesto público y en vidas que ha significado su combate. Los argumentos existentes en el debate sobre el cannabis se pueden clasificar en tres grandes bloques: argumentos a favor de la legalización del cannabis, argumentos en contra, y argumentos a favor de una regularización.

Con información del estudio titulado “Legalización del Cannabis: Argumentos a Favor y en Contra (Cannabis Legalization: Arguments For and Against) “ y realizado por los psiquiatras Agustín Madoz-Gúrpide y Enriqueta Ochoa Mangado, se presentan los siguientes argumentos:

Hay más de 400 sustancias químicas en la marihuana. El químico que causa intoxicación o el “viaje” en los usuarios se denomina THC (abreviatura de tetrahidrocannabinol). El THC crea los efectos que alteran la mente que clasifican a la marihuana como “droga”.

Los partidarios de la legalización señalan que el cannabis es una droga relativamente inofensiva, no perjudicial para la salud, quizás menos incluso que el tabaco y alcohol que sí son legales.

Está demostrado que buena parte de los accidentes automovilísticos donde pierden la vida terceros se producen debido al consumo de alcohol, de sustancias en general y cannabis en particular. No olvidemos que las sustancias legales (alcohol y tabaco) con las que suele compararse el cannabis son grandes demandantes de presupuesto en salud pública.

Preocupa además su uso en población joven, especialmente vulnerable, que lo suele consumir en determinadas situaciones sociales, habitualmente junto con otras drogas, por lo que podría considerarse una puerta de entrada, junto el tabaco y el alcohol, hacia sustancias potencialmente más nocivas y adictivas. Se observa además, cada vez de manera más clara, que los consumidores diarios de cannabis se subdividen en dos grandes grupos, quienes con el paso del tiempo abandonan el consumo y quienes se convierten en dependientes graves.

Una persona alcohólica y adicta entrevistada decía que actualmente le es más fácil contener su adicción a la droga que al alcohol, porque la droga la puede dejar alejándose de su vendedor mientras que el alcohol lo encuentra en cualquier lado. De legalizarse la mariguana, la adición aumentaría considerablemente por hacerse más accesible para el público en general.

En cuanto a los usos médicos de la marihuana, esta contiene otro químico llamado CBD (abreviatura de cannabidiol). Esta es la sustancia que más a menudo se asocia con la creación de beneficios médicos. Sus beneficios médicos todavía están siendo estudiados, al igual que los métodos para cultivar plantas de marihuana con alto CBD y bajo THC para uso médico.

Existen pruebas de que los pacientes tratados con cannabis o cannabinoides tenían más probabilidades de experimentar una reducción significativa del dolor. Se ha probado su beneficio en enfermedades diversas como el dolor neuromuscular, las náuseas y vómitos asociados a tratamientos quimioterapéuticos, el glaucoma ocular, como paliativo en enfermedades anorexizantes.

Quienes se muestran contrarios a la legalización aducen que si bien es cierto que en algunos casos y circunstancias el potencial terapéutico del cannabis ha supuesto un beneficio, hoy existen otros fármacos que pueden cumplir esas funciones en la mayoría de los casos con igual efectividad.

Uno de los focos principales de debate entre las diversas posturas es la repercusión criminológica de una potencial legalización. Quienes abogan por dicho planteamiento creen que no se produciría

un incremento (más bien al contrario) del pequeño delito (generado por el sujeto consumidor), y

que sobre todo desaparecería el mercado negro (con todas las repercusiones que tiene a nivel de

organizaciones criminales, violencia generada…). Sin embargo ninguna de esas tres previsibles repercusiones parece ser acertadas. El tráfico de cannabis no es sino una pequeña parte del negocio del crimen organizado. Junto al tráfico de sustancias estas organizaciones suelen tener sus “negocios” diversificados (tráfico de armas, de personas, blanqueo de dinero, redes de prostitución…). Cabe señalar que incluso en el caso del tabaco, legal desde hace años, sigue existiendo un mercado negro, y que históricamente la legalización del alcohol no supuso el final de las organizaciones criminales que se lucraban con él.

Con respecto al derecho a la libertad que le permite a cada ciudadano decidir que consume y que no, cuando se trata de drogas, en este caso la mariguana, el efecto que provoca es justamente el menoscabo en la libertad del individuo debido a su efecto adictivo.

El estudio concluye que entre el prohibicionismo y la postura completamente legalizadora existe, como se exponía, una vía intermedia que parece más acorde con la realidad y con los datos objetivos y críticos disponibles, que es la posición regularizadora. En opinión de quien escribe, el uso médico y científico de cannabis debe ser permitido y regulado; sin embargo, el uso lúdico no resuelve ningún problema y al contrario se tornaría en un grave tema de salud pública, con alto número de defunciones, problemas sociales y el requerimiento de altos presupuestos para su atención.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.