EL BIEN MAYOR…

0
1404

El alto costo de la dispersión de los recursos de los programas sociales

Víctor Manuel Aguilar Gutiérrez

@aguilargvictorm

 

El otorgamiento de los apoyos sociales a una población numerosa y dispersa representa un reto logístico para el gobierno federal, ya que debe ser eficaz y eficiente para no caer en el absurdo de que el costo de operación y dispersión de los apoyos sea mayor al monto de los apoyos otorgados.

En anteriores entregas ya se ha mencionado cómo se operó la dispersión de apoyos en anteriores administraciones que tomaremos como ejemplo. En el caso de los apoyos de Procampo que operó la Secretaria de Agricultura en administraciones anteriores (Ernesto Zedillo y Vicente Fox) se utilizó a la banca comercial para la dispersión de estos recursos mediante el cobro de los cheques otorgados. Sin embargo, la red de banca comercial no cubre la totalidad del territorio nacional. De hecho las zonas más marginadas y de tipo rural son aquellas en las que la banca no tiene presencia. Este tipo de dispersión, si bien representaba un costo bajo para el gobierno federal, para los beneficiarios representaba horas de camino para llegar a una sucursal bancaria, además del riesgo y en muchas ocasiones el costo del transporte superaba al monto del apoyo a recibir por lo que este medio resultaba inviable para a quienes en el discurso se decía apoyar.

Por otro lado, programas como “Oportunidades” o “Prospera” se dispersaron a través de brigadas que acudían directamente a las comunidades para la entrega de los recursos, generalmente escoltados por policías locales y por elementos del ejército mexicano. Esto además de un alto costo de operación representaba un riesgo para los integrantes de estas brigadas por los continuos y violentos asaltos en los caminos.

En el sexenio de Felipe Calderón, se vislumbró este problema el cual fue atendido a través de una estrategia denominada “La Red de la Gente” operada por BANSEFI que consistió en una alianza de entidades de banca social y corresponsales a través de los cuales se dispersaron los recursos. La estrategia presentaba todavía aspectos a corregir pero en general permitía mantener un menor costo de dispersión de recursos, sin cargar costos y riesgos a los beneficiarios de los programas. En un proyecto más ambicioso, esta estrategia se planteó como un instrumento revolucionario de combate a la pobreza, ya que mediante la promoción de una red de entidades de ahorro y crédito que incluía cooperativas creadas y operadas por los mismos habitantes de las comunidades o entidades privadas con arraigo en el lugar y perfectamente reguladas adheridas a la “La Red de la Gente” podían no solamente dispersar, sino también servían como ventanilla para accesar a programas gubernamentales. Este esquema permitiría operar y dispersar diferentes programas de vivienda como CONAVI, Sociedad Hipotecaria Federal, FOHAPO, etc.; de la misma forma permitía el acceso a créditos y seguros AGROASEMEX; el envío y retiro de remesas así como la compra y venta de dólares operados por BANSEFI; se facilitaba la dispersión de recursos de “Oportunidades” y “Procampo”. El esquema también consideraba la recuperación de apoyos de programas gubernamentales vía el ahorro lo cual permitiría que este tipo de entidades cuente con recursos para poder otorgar créditos encaminados a fomentar proyectos productivos en las mismas regiones. Esta estrategia aunque se implantó presentaba diversos puntos por corregir pero el camino parecía ser el correcto ya que no solo optimizaba la dispersión sino que también servía de detonador del desarrollo de la región, y permitía la bancarización a través de estos esquemas con enfoque social. Sin embargo, la administración de Enrique Peña Nieto aunque mantuvo partes de este esquema desmantelo el proyecto original.

Uno de los retos que tiene la actual administración es la dispersión de sus programas sociales o “Bienestar”. Aunque su visión es más basada en supuestos ideológicos que sobre criterios de eficiencia, actualmente la red de Telecomm (telégrafos) ha sido la más socorrida y se está regresando al esquema de dispersión a través de la banca comercial donde el privilegiado es Banco Azteca. La limitante actual es que la cobertura de la banca comercial sigue siendo estrecha en relación a la dispersión poblacional.

De acuerdo a nota de Alberto Morales titulada “Alista la 4T reparto de apoyos sociales en bancos” publicada en El Universal, el objetivo es que en los próximos dos años el Banco del Bienestar (anteriormente BANSEFI) cuente con 17 mil sucursales en más de 13 mil centros integradores – que se encuentran en las comunidades más apartadas donde se ofrecerá internet y venta de productos Diconsa y Liconsa –, para que la gente no tenga que trasladarse hasta cuatro horas de camino para cobrar un apoyo federal. El propio presidente López Obrador ha reconocido que aún no cuentan con la capacidad y el personal para operar las sucursales del Banco del Bienestar, por lo que la instrucción es aprovechar los cinco años que le restan a su sexenio para dejar consolidado el Banco del Bienestar.

Finalmente, con los esquemas que plantea el actual gobierno federal en el primer caso con la dispersión operada por la banca comercial son los beneficiarios quienes absorberán los costos y riesgos, y el segundo caso, con la ampliación de sucursales del Banco del Bienestar, representa el esquema menos eficiente ya que el costo y riesgo lo cubrirá directamente el gobierno federal, es decir, “saldrá más caro el caldo que las albóndigas”.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.