El Bien Mayor …

0
1308

El imaginario colectivo y la manipulación política

Víctor Manuel Aguilar Gutiérrez

@aguilargvictorm

 

El objetivo de la comunicación política es impactar en el imaginario colectivo. El imaginario colectivo se mueve no en el mundo de las realidades sino en el mundo de las percepciones. Reza el dicho popular “crea fama y échate a dormir”. Bajo esta lógica si le pregunto a usted el nombre de un político honesto, el nombre de un político corrupto, el nombre de un político ranchero, el nombre de un político borracho, o el nombre de un político frívolo; ¿está usted seguro o le consta, que el político que pensó como respuesta verdaderamente es honesto, corrupto, ranchero, borracho, o frívolo?

El imaginario colectivo o imaginación colectiva es un conjunto de símbolos, costumbres o recuerdos que tienen un significado específico y común para todas las personas que forman parte de una comunidad. Con la creación y expansión de los medios de comunicación, este imaginario colectivo ahora comparte con otras comunidades su patrimonio simbólico. Con estos cambios se ha creado un nuevo término llamado “aldea global” que corresponde a la unión de todas las comunidades en una.

Cuando la comunicación política parte de un engaño para lograr cierto comportamiento del público a quien va dirigido, entonces hablamos de manipulación política. La manipulación política, se refiere a dar a conocer a través de propaganda mentirosa, actos de gobierno que no sucedieron o agrandar sus beneficios para obtener consenso. También puede ser manipulada la información, a través de medios de comunicación que alteren las noticias, o solo den a conocer las que son favorables a sus intereses, para convencer a la opinión pública de estar de su lado.

Quienes intervienen en estas situaciones sociales de manipulación, son: el manipulador, que conscientemente trata de actuar sobre la conducta de otro; y el manipulado, sujeto pasivo del comportamiento del manipulador que no se da cuenta de que su conducta es la consecuencia del obrar del primero.

En comunicación política es común que un candidato busque resaltar una virtud o tapar un defecto posicionándose justamente con la virtud de la que carece. En este último caso se trata de manipulación política para lograr el voto.

Las sociedades política y democráticamente maduras son menos susceptibles a ser manipuladas, porque saben diferenciar entre la información objetiva y la engañosa, además emiten su voto de forma razonada. Mientras las sociedades menos maduras en términos político democráticos se dejan guiar por chismes, por frases pegajosas, o por quien les dice lo que quieren oír, como por ejemplo: que resolverán un problema en 15 minutos o que acabarán con la corrupción al otro día de que tomen posesión.

Los políticos que enfrentan sociedades políticamente maduras se ven obligados a hablar con la verdad, y presentar discursos con razonamientos objetivos. Por otro lado, los políticos que enfrentan sociedades no maduras, se verán obligados al engaño y a la manipulación política. Un político verdaderamente honesto y que presente argumentos sólidos para enfrentar los problemas de una comunidad difícilmente obtendrá el voto en una sociedad no madura. Una sociedad no madura no escucha argumentos solo escucha promesas políticas y entre más simples y cercanas a lo que la gente quiere oír mejor.

Una sociedad no madura políticamente está condenada a elegir candidatos deshonestos o tontos, ya sea porque presentan promesas que ellos mismos saben que no podrán cumplir o porque ellos mismos se creen sus propias mentiras.

Difícilmente una sociedad no madura aceptará que se equivocó al elegir a un servidor público por lo que tardará en rectificar. Solamente cuando la esperanza se convierta en frustración se volcará contra del candidato a quien le dio el voto. Esto solo sucederá cuando las acciones de gobierno le afecten directamente a él o a un ser querido, por ello las fallas en temas como salud y seguridad pública erosionan rápidamente la imagen de un servidor público.

Es curioso observar que generalmente durante las campañas políticas los candidatos ofrecen justamente lo que carecen. Es curioso observar cómo se comportan sociedades de mediana madurez política donde primero elijen a un gobierno populista que les ofrece bienestar y lo que quieren oír, y una vez que llegan al poder para lograr estos objetivos crean desastres económicos, por lo que para las siguientes elecciones eligen a gobiernos de corte conservador que componen el desastre económico pero sacrificando el bienestar social, por lo que en las siguientes elecciones vuelven a votar por gobiernos populistas convirtiéndose en círculos viciosos desde el punto de vista político.

Dicen que cada pueblo tiene el gobierno que merece, por lo que para que se realice un cambio verdadero no es el gobierno quien debe cambiar sino la sociedad misma, para pasar de una masa amorfa llamada pueblo a ser ciudadanos con derechos y obligaciones, que tienen voz propia y no necesitan de nadie que hable a nombre del pueblo.

El único camino para que una sociedad madure en todos los aspectos es la educación. Pero la educación libre de ideología. De otra forma también la educación será un instrumento de manipulación política. ¿Será por ello, que nadie tiene interés de apostarle a la verdadera educación?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.