EL BIEN MAYOR …

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A propósito del Día de la Familia

Víctor Manuel Aguilar Gutiérrez

@aguilargvictorm

 

 

Desde 2005, el Día de la Familia en México se celebra el primer domingo de marzo por decreto del expresidente Vicente Fox, por petición impulsada por diversas organizaciones empresariales y de la sociedad civil.   El objetivo de este día es celebrar la unión de la familia y reflexionar sobre la importancia que tiene para la sociedad.

Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en su resolución 47/237 del 20 de septiembre de 1993 propuso el 15 de mayo como Día Internacional de la Familia debido a la importancia que esta tiene, como unidad básica de la sociedad y con el objetivo de fomentar la toma de conciencia sobre cuestiones que afectan a la familia como unidad, así como promover la adopción de medidas adecuadas para evitar su resquebrajamiento.

La familia es la organización social más general, pero asimismo la más importante para el hombre. Ya sea por vínculos sociales, legalmente consagrados o por vínculos sanguíneos, el pertenecer a una agrupación de este tipo es sumamente importante en el desarrollo psicológico y social del individuo. (Fuente: https://concepto.de/familia/#ixzz6FMI4fBnn). La familia nuclear es aquella integrada por la madre, el padre y los hijos, y que se sustenta en la institución del matrimonio.

La familia es la célula principal de la sociedad, es donde se aprenden los valores y la práctica de éstos constituye la base para el desarrollo y progreso de la sociedad. Es, quizá, el único espacio donde nos sentimos confiados, plenos; es el refugio donde nos aceptan y festejan por los que somos, sin importar la condición económica, cultural, intelectual, religión a profesar o preferencia sexual. La familia nos cobija, apoya, nos ama y respeta.

Se dice que la familia es la primera escuela, y sí, son los padres de familia quienes tienen el deber y la obligación de educar a sus hijos. La escuela nunca suplirá esta responsabilidad. La indispensable instrucción sobre las ciencias, con la conciencia de que las disciplinas que se presentan en las escuelas, no pueden sustituir la educación que la familia puede dar.

Los padres de familia tienen el derecho de educar a sus hijos como a ellos mejor les parezca, darles la formación escolar que ellos escojan. Corregir a los hijos es otro derecho que tienen los padres y que deben ejercer sin tanto temor a equivocarse.

La legislación reconoce estos derechos a través del ejercicio de la patria potestad que es el poder que ejercen los padres o ascendientes sobre sus hijos descendientes menores de edad o no emancipados. En esta relación debe imperar el respeto y la consideración mutuos, cualquiera que sea su estado, edad y condición.

En los últimos años y sobre todo en los últimos días hemos visto casos de extrema violencia en México, sin duda existe un paralelismo entre el aumento de la violencia y la desintegración de las familias en nuestro país. Por diversos motivos económicos, cambios culturales, propaganda, etc. las familias han delegado casi totalmente el rol de educadoras y formadoras de personas que serán parte de una sociedad y que requiere de gente de bien. Hoy más que nunca se requiere que la familia retome su papel de educadora en la paz y hacia el bien. La solidaridad y la empatía hacia el otro se aprende desde los primeros años en la familia.

Hoy más que nunca se requiere del diseño e implementación de políticas públicas con perspectiva de familia.

En 2015, la Asamblea General de las Naciones Unidas que reúne a los líderes de las naciones del mundo adoptó la Agenda 2030 que incluye 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Cada uno de los objetivos tiene metas específicas de las esferas económicas, sociales y ambientales, como lo son pobreza, educación, trabajo, paz, entre muchas otras.

A cinco años de su lanzamiento y a diez de la fecha meta, me parece importante analizar y profundizar el papel de la familia en esta agenda global. Para eso, retomo las ideas principales del estudio “SDG´s and families” (ODS y familias) publicado por la UNICEF en 2018, el cual menciona que “en todos los ODS estudiados, el papel de las políticas de familia está consistentemente relacionado con mejoras en los resultados”.

En palabras de Juan Antonio López Baljarg, Director General del Instituto de Análisis de Política Familiar, las políticas familiares con enfoque de prevención de la violencia deben encontrar el justo medio entre los riesgos (disciplina con violencia o incluso maltrato infantil) y las oportunidades (detección y prevención de la violencia en otros ambientes), considerando el interés superior del menor, pero sin vulnerar la autoridad de los padres.

Podemos decirr que la familia es un puente muy eficiente entre distintos ODS y es un amplificador de los resultados de las intervenciones de gobierno, por lo tanto, se requieren políticas familiares para lograr las metas de la agenda 2030 de forma más eficaz y eficiente.

En la construcción de políticas públicas con perspectiva de familia podremos encontrar la solución a los principales problemas que tiene México actualmente; sin embargo, estas políticas deben ser cuidadosamente diseñadas para fortalecerla. La actual agenda “democratizadora de la familia” de Sánchez Cordero” solo ahonda y acelera la desintegración del principal valor que tiene México que es su institución familiar.

Como concluye López Baljarg, el gran reto para los gobiernos y las organizaciones de la sociedad civil es lograr generar políticas integrales y transversales que, basadas en evidencia, trabajen por las familias y con las familias ya que estas son una red de apoyo que aportan recursos y capacidades a todos sus miembros.

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