EL BIEN MAYOR…

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Ley de Amnistía: liberar presos en vez de recursos

Víctor Manuel Aguilar Gutiérrez

@aguilargvictorm

 

 

El pasado lunes 20 de abril, violando las normas de la contingencia, convocando de forma exprés y en medio de la crisis de salud por el COVID-19; la Cámara de Senadores aprobó la llamada Ley de Amnistía con la mayoría del bloque liderado por Morena y con el voto en contra fundamentalmente de los Senadores del PAN. Con la misma premura el Poder Ejecutivo la publicó en el Diario Oficial de la Federación el pasado jueves 23 de abril por lo que ya entra en vigencia contemplando los plazos y los procesos que la misma Ley contempla. Con esta acción el presidente cumple una de sus propuestas para combatir la inseguridad: liberar delincuentes.

Inmediatamente surgen muchos cuestionamientos sobre la misma Ley y sobre el momento para tratar este tema cuando existen muchas otras prioridades. Sin embargo, como siempre ni el líder de Morena en el Senado, ni el mismo presidente se esfuerza por dar explicaciones, son sus fans los que tratarán de defender lo indefendible y de explicar lo inexplicable. No convocan para un plan de emergencia nacional que atienda los efectos de la crisis para la salud y el trabajo de millones de mexicanos, pero sí convoca para medidas que, en el mejor de los casos, podría estar tomando el ejecutivo con las facultades que ya tiene por ley.

Entre las personas que podrían verse beneficiadas con la amnistía son aquellas que fueron presas por abortar, por delitos contra la salud, por robo simple y sin violencia, entre otros. La aprobación de esta Ley resulta contradictoria con la propuesta de prisión preventiva oficiosa impulsada por este gobierno para muchos delitos. El coordinador parlamentario de Morena en el Senado y presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), Ricardo Monreal, explicó que el planteamiento que ha hecho el gobierno federal para la aprobación de esta Ley se debe al hacinamiento y a las posibilidades de contagio de COVID-19 que esto puede ocasionar en los centros penitenciarios. La pregunta es ¿no estarán más protegidos contra el contagio dentro de prisión que fuera de ella?

Sería iluso pensar que los presos liberados no volverán a delinquir, por lo que los ciudadanos después de esta Ley quedarán expuestos a más asaltos y el narcotráfico contará con más vendedores de sus estupefacientes. La Ley también dice liberar a mujeres que abortaron, sin embargo, no existen mujeres en el ámbito federal condenadas por este delito, pero si hombres que libres volverán a violentar a mujeres.

La Ley también hace un exhorto a los gobiernos estatales para que emitan, también, leyes de amnistía. La frase del presidente “nos cayó como anillo al dedo”, es cierto, ya que permite al amparo de la contingencia, desviar la atención de la opinión pública a otros temas como esta Ley de Amnistía y cubrir así los yerros de esta administración. Pero también permite presionar a los gobiernos estatales a impulsar una agenda paralela como es la necedad de despenalizar el aborto. Es importante destacar que en las Entidades Federativas prácticamente tampoco existen mujeres presas por este delito. ¿Qué gana el Estado promoviendo el asesinato de bebes?

¿Por qué el presidente se confronta con periodistas, con empresarios, con organizaciones de la sociedad civil, con víctimas de delitos; pero evita cualquier comentario ofensivo para los delincuentes y promueve leyes que los benefician? Justo cuando la popularidad del presidente se viene comportando con una tendencia a la baja en lo que va del año, la liberación de presos parece ser una medida electoral preparativa para las elecciones que se celebraran el próximo año, lo cual permitirá a Morena y al presidente sumar los votos de los presos liberados y sus familias.

Mientras tanto, las preguntas fundamentales prevalecen: ¿Cómo se enfrentarán los retos en salud para contener al COVID-19, ya que todavía no se le fin a este problema? ¿Cómo se atenderá la economía de millones de familias mexicanas que están padeciendo esta contingencia en sus necesidades más básicas, sobre todo aquellas que no están recibiendo apoyos gubernamentales? ¿Cómo se garantizará el empleo si se ataca a los empleadores? ¿Cómo sobrevivirán las empresas, ya que son éstas las que crean riqueza, empleo, bienes y servicios que cubren necesidades, y además pagan los impuestos con los que se sostiene el gobierno? ¿Serán los programas sociales sostenibles en el tiempo? ¿Cómo se cubrirán los déficits presupuestales? ¿Cómo se solucionará el problema de la inseguridad?

Tratar de responder a las preguntas anteriores crea más inquietudes que certezas. Mientras la inseguridad aumenta. El número de homicidios a pesar de la cuarentena sigue rebasando records históricos; pero para esta administración estos temas pueden esperar.

 

 

 

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