EL BIEN MAYOR…

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¿Y después del confinamiento qué?… La revolución que viene.

Víctor Manuel Aguilar Gutiérrez

@aguilargvictorm

 

La aparición inesperada del llamado “corona virus” o COVID-19 ha obligado al mundo a tomar medidas extremas para contener lo que se ha convertido ya en una pandemia. Al no existir una cura, ni antecedentes de cómo se comporta de este virus, hace prever que el número de infectados y muertes por esta causa puede crecer exponencialmente a niveles que sobrepasen la capacidad de atención tanto del sector público como del privado. Mientras se desarrolla alguna vacuna efectiva contra este virus, o el propio cuerpo crea inmunidad después de sobrevivir a un ataque de este agente patógeno, el riesgo de contagio siempre estará latente. Sea cual fuere el modelo que usen las autoridades para contener este problema de salud, inevitablemente pasa por un confinamiento en casa de la población como medida preventiva para detener los contagios.

El confinamiento en casa prolongado y la actitud de cada persona frente a la amenaza de este virus, está impactando ya en todas las facetas de la vida diaria, tanto personales como comunitarias, tanto en lo interno como en lo externo, tanto públicas como privadas, tanto a nivel psicológico como sociológico, tanto a nivel médico como antropológico, entre otras. En otras palabras, la pandemia en sí misma y las medidas que se están tomando para contenerla están creando ya una revolución en los ámbitos sociales, culturales, económicos, tecnológicos y políticos a nivel mundial. En nuestros propios hogares hemos tenido que adoptar medidas que nos sacan radicalmente de nuestra vida rutinaria. Nos hemos visto forzados a ser creativos para poder desarrollar nuestras actividades económicas (empleos, oficios, profesiones, negocios) y disminuir el impacto negativo en el ingreso familiar, en momentos en que los gastos aumentan por los costos familiares de reacción ante la pandemia. Los cambios han llegado para quedarse.

La experiencia de esta pandemia obliga a cambios que están revolucionando ya la economía y negocios, la medicina y salud pública, el urbanismo, la educación, el gobierno y políticas públicas, las artes y humanidades, la tecnología e ingeniería. Actualmente se desarrollan ya estudios serios sobre cuál será la realidad después del confinamiento, como el que realiza el Tecnológico de Monterrey a través de la iniciativa llamada Think Tank PostCOVID-19, donde especialistas investigadores buscan replantear realidades, debatir propuestas y buscar soluciones ante los nuevos retos que el virus COVID-19 ha traído a nuestras vidas.

“El objetivo medular de este proyecto es realizar un análisis, a través de trabajo colaborativo entre expertos de diversas áreas del conocimiento de nuestra Institución, de las repercusiones derivadas de esta pandemia, que han desencadenado una situación sin precedente en el mundo moderno, y que nos han llevado a replantear todos nuestros sistemas y nuestra forma de vida tal cual la conocemos”, comentó el Dr. Neil Hernández Gress, director de Investigación del Tec de Monterrey y líder de esta iniciativa. Será muy interesante conocer el resultado de esta investigación.

Algunos de los efectos negativos que se han generado o que se prevé se generen son: aumento del desempleo, disminución del ingreso familiar, cierre de empresas, aumento de la inseguridad, deterioro en la educación, aumento de las enfermedades mentales, acciones discriminatorias de algunas personas contra profesionales de la salud, aumento de la violencia intrafamiliar (en este tema, si bien en cierta su existencia y debe atenderse, mediáticamente se le ha dado mayor promoción con fines ideológicos). Pero, también existen aspectos positivos como es la solidaridad en las familias y en la población en general, que se expresa por ejemplo en diversas iniciativas de atención a través del reparto de despensas o comida a quien lo necesita; la creatividad de las empresas y de quienes promueven y distribuyen sus productos a través de formas innovadoras para ellas mismas o para el mercado; el desarrollo de mejores tecnologías que permitan la comunicación a distancia de persona a persona o de forma grupal; el desarrollo de plataformas tecnológicas que permitan el proceso de enseñanza aprendizaje a distancia de manera más eficiente y masiva; el desarrollo de la medina a distancia; entre otras.

La pandemia y sus efectos son una realidad. La forma en que los gobiernos enfrentan el problema descubren y pintan de cuerpo completo, tanto las intenciones como la efectividad de esos gobiernos en atender lo que verdaderamente le importa a la gente en estos momentos: la salud y la economía.

En México, el gobierno federal y los gobiernos locales tendrán que replantearse sus responsabilidades en este tema, tendrán que replantear los presupuestos tanto para este año como para el siguiente, en otras palabras tendrán que replantear sus prioridades. Un imperdonable error será que en vez de priorizar a las personas y las familias en los temas necesarios para ellos en estos momentos, las instancias gubernamentales actúen con criterios electorales restringiendo presupuesto y desvirtuando la realidad. Estará en manos del pueblo “bueno y sabio” no dejarse sobornar en las próximas elecciones con dadivas y programas sociales, y castigar o premiar con el voto a los políticos que verdaderamente se enfoquen en resolver los problemas de la gente que en estos momento es su sobrevivencia tanto por el lado de la salud o del ingreso.

Finalmente, el augurio siempre será positivo. A lo largo de la historia el ser humano a pesar de sus defectos siempre se ha sobrepuesto a los retos a los que se ha enfrentado. Cuando no puede cambiar la realidad que enfrente él mismo se transforma. Es tiempo de ver esta crisis como una oportunidad de cambio positivo. Quizá porque no hay regalo más divino que la Vida, en la historia natural la Vida siempre prevalece.

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