EL BIEN MAYOR…

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Y de repente subió la luz…

Víctor Manuel Aguilar Gutiérrez

Si ya revisó sus últimos recibos de “luz” habrá notado un aumento considerable en la cantidad que tiene que pagar.  Este aumento se debe principalmente a dos motivos: un aumento  en la tarifas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), en pleno año de pandemia,  por un lado; y por otro, el aumento de consumo derivado de estar más tiempo en casa por motivos del confinamiento  ocasionado por el Covid-19. El aumento en los cobros del servicio eléctrico representa un duro golpe para la economía para las familias en México y desestimula la permanecía en casa.

Esto obliga a hacernos algunas preguntas, ¿por qué en otros países han bajado sus tarifas eléctricas o se ha condonado el pago por este servicio y en México no? ¿Por qué contrario a bajar  o condonar estas tarifas eléctricas en México se suben justo en este momento? ¿Por qué el presidente sí concedió este beneficio sólo a su natal estado de tabasco, donde promovió amparos para no pagar la electricidad lo cual ocasionó un daño mayor a la CFE? ¿Por qué no promueve este beneficio para toda la república ahora que es presidente, por lo menos en estos tiempos críticos?

Trataremos de explicar brevemente cómo llegamos a este momento, tratando de entender la problemática del sector eléctrico más allá de los discursos y la manipulación mediática e ideológica. Derivado de la reforma energética desde 2018 se presentaron cambios que se reflejaron en los recibos del servicio eléctrico. En el servicio residencial: la Tarifa 01 cambió a Tarifa DBI hasta 150 kWh,  la Tarifa 01 mayor a los 150 kWh cambió a Tarifa DB2, y la Tarifa DAC cambió a tarifa DB2. En el servicio comercial: la Tarifa 02 cambó a Tarifa PDBT, la Tarifa HM cambió a Tarifa GDMTH, y la Tarifa OM cambió a Tarifa GDMTO.

Anteriormente se cobraba un solo cargo, desde 2018 se puede ver en el recibo un desglose de los costos: Suministro, son los costos de operación del suministrador que se encarga de la facturación, cobranza, atención a usuarios y la adquisición de la energía y productos asociados para satisfacer la demanda de sus clientes; Distribución, es la  recuperación del costo del uso del conjunto de cables y los centros de trasformación que permiten llegar la energía hasta el usuario final;  Transmisión, son los cargos de transporte y transformación de voltaje de energía eléctrica hacia las redes de distribución; CENACE, se refiere al costo correspondiente por administrar la energía eléctrica en el Mercado Eléctrico Mayorista; Energía, es el costo por producir la energía eléctrica en alta tensión; Capacidad, es el  costo que se asigna a cada categoría con base al tipo de medición ya sea simple o con demanda;  SCnMEM,  son otros costos relacionados con el Mercado Eléctrico Mayorista.

Las tarifas eléctricas durante el 2019 registraron un aumento de 4.8 por ciento para el sector doméstico, y es el 2019 el primer año que cambian luego de que se habían mantenido sin variación desde 2015 y hasta diciembre de 2018. De acuerdo con datos de la propia Comisión Federal de Electricidad (CFE), señalan que durante enero de 2020, los usuarios estarán pagando 0.831 pesos por cada uno de los primeros 150 kilowatts-hora en el rango de consumo básico. Si miramos nuestro recibo actualmente está en 0.837 pesos por cada uno de los primeros 150 kilowatts-hora. La cifra representa un alza de 0.035 pesos, es decir 4.8 por ciento en comparación con 0.793 pesos por kilowatt-hora que se habían mantenido durante el sexenio pasado, a pesar del desorden que esta administración mantuvo en la CFE.

Al comparar la tarifa de enero 2020 con la de enero de 2019, el aumento fue de 4.4 por ciento. Lo mismo ocurrió con el consumo intermedio, ya que pasó de 0.956 por cada uno de los siguientes 130 kilowatts-hora, hasta diciembre de 2018, a 1.006 pesos por kilowatt-hora, es decir, un alza de 5.2 por ciento. Actualmente si mira su recibo este costo está en 1.012 pesos, es decir subió.

En el caso de la tarifa excedente, se mantuvo por 48 meses en 2.802 pesos por cada kilowatt-hora, adicional al básico y al intermedio, no obstante, actualmente la CFE aplica un costo de 2.962 pesos, más de un 5.0 por ciento más, que se está reflejando  en el cobro a los consumidores.

Más de 36 millones de clientes de la CFE, es decir, cerca de 90 por ciento de los hogares en México se encuentran en la tarifa de bajo consumo.

En 2015 se publica la Ley de Transición Energética, que dio marco legal para que en 2017 a través de las tres subastas de largo plazo, se alcanzarán precios históricos de la energía limpia en 20.57 dolares/MWh en comparación al precio de la energía corbo eléctrica por 101  dolares/MWh. Además las fuentes de generación de energía limpia y renovable resultaban por mucho menos contaminantes.

En 2019, la Secretaría de Energía ordena la cancelación de las subastas y se ordena también cancelar la construcción de líneas de transmisión de las energías limpias y renovables, además de modificar los Certificados de Energía Limpia (CEL´s), término del cual los nuevos integrantes de la CENACE no tenían idea, donde se incluyó a fuentes de energías contaminantes como limpias.

El mes pasado la Secretaría de Energía publicó, el ACUERDO por el que se emite la Política de Confiabilidad, Seguridad, Continuidad y Calidad en el Sistema Eléctrico Nacional donde cancela la generación de energías limpias bajo el argumento de que las energías intermitentes no son seguras. Lo anterior no solo resulta violatorio del derecho mexicano sino también del derecho internacional.

El director de la CFE, Manuel Barlett Díaz,  argumentó que las energías renovables no pagaban transmisión y conducción, por lo que causaban un daño al erario.  Esto es falso de acuerdo a datos de la cuenta pública 2019 que reflejan que la CFE obtuvo ganancias en por el concepto de transmisión por más 18 mil millones de pesos, obtuvo ganancias por concepto de distribución por arriba de los  14 mil millones de pesos, y generación obtuvo pérdidas por 11 mil millones de pesos.

Los criterios en la toma de daciones en este tema son más políticos que económicos. Está claro que el tema energético es un mundo que esta administración no entiende. El fondo de la decisión es utilizar a la CFE para salvar a Pemex quien reporto en 2019 perdidas históricas.

Finalmente, alguien debe pagar los “platos rotos”. Más allá del discurso de beneficiar al pueblo, es el pueblo el que está pagando esos “platos rotos” de algo que no beneficia en nada al mismo pueblo. Usted y yo estamos pagando los errores en las decisiones de quienes se aferran a un discurso ideológico y político ajeno a las realidades.  Si usted quiere defender las decisiones de este gobierno por los motivos que sean,  tendrá que hacerlo no solo con el discurso sino también aportando con su bolsillo. Finalmente los apoyos gubernamentales que se reciben de los programas sociales no serán suficientes para cubrir los altos costos que las malas decisiones traen ya  para la economía de este pueblo “sabio y bueno”. Su única arma será usar la razón y no el resentimiento en  la boleta electoral.

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