El Bien Mayor…

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El debate sobre el Derecho a la Vida

Víctor Manuel Aguilar Gutiérrez

 

El debate sobre el Derecho a la Vida sigue siendo un tema vigente. De acuerdo con información de Reforma, el ministro de la Suprema Corte de justicia de la Nación, Juan Luis González propuso a la Primera Sala confirmar el amparo otorgado por un juez federal de Xalapa, que ordena al Congreso de Veracruz reformar el Código Penal local, para despenalizar el  aborto.

El proyecto que será discutido el próximo 29 de julio indica que “La prohibición total de la interrupción del embarazo es una barrera que genera discriminación en contra de las mujeres en relación con el acceso al derecho a la salud”.

Un aborto no es la interrupción prematura o legal del embarazo, ya que descrito de esta forma eufemística, presupone que en cualquier momento se puede continuar o reactivar la vida del bebe, lo cual es absurdo puesto que el efecto del aborto es irreversible y conlleva la muerte de un ser humano en el vientre de su madre. El aborto puede producirse de forma espontánea (aborto natural) o provocada.

Los tratados internacionales firmados por México en materia de derechos humanos, y los cuales en jerarquía jurídica se encuentran al mismo rango que la Constitución son protectores del Derecho a la Vida. El art. 4.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos “Pacto de San José de Costa Rica”, aprobada por la H. Cámara de Senadores del Congreso de la Unión, el día dieciocho del mes de diciembre del año de mil novecientos ochenta, según Decreto publicado en el «Diario Oficial» de la Federación del día nueve del mes de enero del año de mil novecientos ochenta y uno,  establece en su artículo 4, fracc.1 que: Toda persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho estará protegido por la ley y, en general, a partir del momento de la concepción. Nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente. …”. Es importante señalar que el Gobierno Mexicano estableció reserva interpretativa a este artículo.

Asimismo, la Declaración Universal de los Derechos Humanos (Resolución 217 A (III), 10 de diciembre de 1948) de la Asamblea General de la ONU, establece: artículo 3, “Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona. …”; y en su artículo 6, “Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica. …”.

Una de las máximas injusticias que amparan las leyes de aborto en el mundo, es degradar a una segunda categoría la existencia de un individuo de la especie humana por el solo hecho de que su supervivencia depende de la madre. Desde los primeros momentos de su concepción, el ADN del nuevo ser es diferente al de su madre, por lo tanto se trata de otro ser. Ella es, efectivamente, dueña de su cuerpo, pero su propiedad no se extiende al territorio corporal de otra persona.

Los defensores del aborto han resuelto una forma simple y categórica de desconocer la vida y los derechos de un ser humano en gestación: negar su condición de persona.

Otros de los argumentos que las partes esgrimen en esta discusión son: “miles de mujeres mueren por abortos clandestinos”, sin embargo, las cifras oficiales comprobables  indican que las muertes  por esta causa son mínimas y existen otras causas de mortandad materna más comunes como servicios médicos deficientes; “con la legalización del aborto las mujeres podrán realizarse abortos seguros”, por otro lado, en los lugares donde se ha legalizado el aborto, los índices de muerte materna por esta causa han aumentado, de acuerdo a cifras oficiales;  “existen muchas mujeres en la cárcel por eso hay que despenalizar el aborto”, por otro lado, de acuerdo a estadísticas oficiales comprobables en todo México sólo existen 5 mujerespresa por esta causa.

En este momento, resulta inoportuno un debate de este tipo, dada la división y polarización que genera. Existen otros temas que requieren toda la atención respecto a la mujer. Es prioritario mejorar los hospitales y la atención a miles de mujeres en México que hoy no gozan de este servicio. Esta necesidad se torna urgente debido a la pandemia por Covid-19. Orillar a la mujer al aborto es atentar contra su dignidad y libertad. Finalmente el aborto también es violencia contra la mujer.

Es curioso que sea precisamente la Ley la que graciosamente “conceda” la calidad de persona, siendo que los Derechos Humanos justamente pretenden imponerse o estar encima de ella con el fin de evitar sus posibles arbitrariedades. Es decir, nos encontramos frente a una situación circular, en que aquello que existe y se invoca para proteger de la ley abusiva, ahora esa misma ley o su interpretación se vuelva en contra del mismo ser humano.

En este sentido, la decisión que tomen los ministros es trascendente. El involucramiento de la sociedad en el debate es fundamental para el tipo de Civilización que queremos construir: más humana o con una visión egoísta y utilitarista de la vida.

 

victor.manuel.aguilar.gutierrez@gmail.com

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