El Bien Mayor…

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Populismo legislativo: Ley Antichatarra, chatarra

Víctor Manuel Aguilar Gutiérrez

Legislar es un arte que requiere de oficio, de comprender las necesidades de las personas y de regular jurídicamente aquellos aspectos que facilitarán la convivencia y el desarrollo de las variadas actividades sin afectar los derechos de terceros; protegiendo entre otros la vida y la libertad. La agenda del legislador debe priorizar los temas y contemplar la oportunidad. La sensibilidad y empatía del legislador son esenciales; además del apego a la legalidad y a la técnica legislativa.

La convivencia democrática necesita leyes justas, técnicamente bien elaboradas y estables. Por eso la tarea del Parlamento, que legisla en nombre de la ciudadanía, tiene que buscar el consenso antes que la imposición, el diálogo y no el dogmatismo. Sobre todo cuando la realidad se distorsiona por la ideología. El afán protagónico provoca que se legisle al vapor.

De acuerdo al Diccionario Universal de Términos Parlamentarios, la técnica legislativa, es una parte del Derecho Parlamentario que tiene como objeto de estudio el conocimiento de los pasos que se adoptan para la elaboración y adecuada redacción de las leyes en general y de las disposiciones normativas particulares, así como para sus reformas o enmiendas.

En días pasados se anunció con bombo y platillo que Oaxaca estaba ya en el primer mundo algo así como el Finlandia mexicano, porque el Congreso de Oaxaca aprobó la prohibición de la venta de bebidas y alimentos chatarra de niños y adolescentes. Nada mas alejado de la realidad.

“Las bebidas y alimentos de alto contenido calórico (…) serán aquellos que excedan los límites máximos de azúcares, grasas saturadas, grasas trans y sodio añadidos, conforme a la Norma Oficial Mexicana Correspondiente”, indica el dictamen avalado.

La iniciativa fue presentada en noviembre pasado por la diputada de Morena Magaly López Domínguez, la cual incluye también la prohibición para escuelas de nivel básico y medio superior, así como máquinas expendedoras.

Los legisladores aprobaron el dictamen que modifica el  artículo 20 Bis a la  Ley de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes para prohibir la venta, regalo y suministro a menores de edad de bebidas azucaradas y alimentos envasados de alto contenido calórico con penas de prisión.

Las intenciones parecen buenas, pero la Ley Antichatarra como se le ha llamado se ha convertido en el ejemplo de una ley mal hecha que queriendo hacer un bien a la niñez  provoca daños colaterales innecesarios.

Como lo señala el abogado especialista en Derecho Administrativo y Constitucional, Andrés Alcántara Silva, en nota de Andrés Carrera Pineda, publicada el pasado 14 de agosto en El Imparcial El Mejor Diario de Oaxaca: “es excesivo y desproporcional que por regalar una papas puedas ser arrestado”.

Por otro lado, el daño económico para las miles de familias que dependen de las pequeñas tienditas y misceláneas oaxaqueñas es mayúsculo.

De acuerdo a nota de Verónica Gascón de la Agencia Reforma, la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) consideró que dicha medida daña las cadenas de valor y perjudica principalmente a los sectores más desfavorecidos de la población, sobre todo aquellos que viven del comercio.

«En este sentido, la medida se centra en los alimentos empaquetados, pero no necesariamente en los de alto contenido calórico, por lo que no resultará efectiva para combatir la obesidad infantil, mucho menos satanizando productos que tienen insumos o ingredientes no tóxicos», dijo la Confederación.

La Ley Antichatarra exhibe un congreso con afán protagónico, desenganchado de las verdaderas y prioritarias necesidades jurídicas del pueblo, que legisla al vapor, en lo oscuro,  alejado de la ciudadanía. Dice legislar para el pueblo pero sin el pueblo. Finalmente la Ley Antichatarra se convirtió en chatarra, a la cual habrá que hacerle enmiendas para que verdaderamente sea un instrumento en beneficio de la sociedad.

El objetivo de reducir la obesidad infantil y mejorar la nutrición infantil bien vale apostarle a una ley bien elaborada, solida jurídicamente y que atienda la raíz del problema, pero sin afectar la economía de miles de familias oaxaqueñas.

victor.manuel.aguilar.gutierrez@gmail.com

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