El Bien Mayor…

0
1389

La economía en un círculo vicioso

Víctor Manuel Aguilar Gutiérrez

En el discurso se dice que uno de los daños colaterales de la pandemia por Covid–19 es el decrecimiento económico, lo cual se traduce en: desempleo, bajo consumo, cierre de empresas, baja inversión y caída en la recaudación. Esto es parcialmente cierto, ya que las medidas de confinamiento para enfrentar la pandemia han sido un freno en seco a la economía; sin embargo, los números negativos en prácticamente todos los indicadores económicos ya estaban antes de la pandemia. El escenario de decrecimiento económico se presenta con pandemia o sin pandemia. La causa principal son las decisiones erróneas en política económica.

En economía los discursos no cuentan, sólo los resultados. Las políticas económicas acertadas se premian con mejores condiciones de vida y las erróneas con mayor pobreza. Al final la pobreza no es resultado de la política social sino de la política económica. La pobreza sólo se combate con mayor ingreso en las familias y éste se genera con el empleo. El ingreso vía subsidio gubernamental o dicho de otra forma a través de los programas sociales es insostenible en el mediano y largo plazos, sobre todo cuando no hay crecimiento económico.

A partir de diciembre de 2018, las políticas económicas implementadas han creado un círculo vicioso de nuestra economía, la cual se agudizó por la pandemia. Si en este momento se corrigiera el rumbo, en el escenario más optimista, nos llevaría siete años tan solo en recuperar el nivel que se tenía en diciembre de 2018.

Una de las principales fuentes de activación económica es el gasto del gobierno tanto en inversión como en gasto corriente. Las exageradas medidas de austeridad representan el origen de este círculo vicioso en que se encuentra la economía. Cuando el gobierno deja de gastar con proveedores nacionales, aun cuando se gaste mal, la derrama económica generada por la cantidad de recursos que ejerce el gobierno tiene un impacto positivo en toda la economía. Ahora si ese presupuesto se ejerce estratégicamente y de manera eficiente, el impacto en la economía es aún mayor.

Actualmente el gasto está restringido, las pocas compras que se realizan se hacen con empresas extranjeras con el argumento de evitar la “corrupción”; por otro lado, las compras nacionales se siguen realizando con “cuates” mediante contratos otorgados sin licitación y de manera opaca. Una gran parte de obras se están realizando mediante administración directa, lo cual además de restringir la participación de privados, da margen a mayor corrupción, siendo esto lo que en el discurso se pretende combatir.

Las medidas que se han adoptado juegan en contra del mismo gobierno, ya que disminuyen la captación. La principal fuente de ingresos es la captación vía impuestos, es decir, cada operación económica que se realiza en México aporta un porcentaje a las arcas nacionales; sin embargo, si las operaciones económicas disminuyen, también disminuye el ingreso para el Estado y entonces ¿de donde se sostendrán los programas sociales?

El déficit presupuestal que ha causado el “barril sin fondo” de los programas sociales ha llevado a echar mano de los fondos emergentes que tiene el gobierno y que ha costado décadas construir como lo es el Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios. Esto no ha bastado y hoy se pretende hacer uso de todos los fondos y fideicomisos, que dicho sea de paso, con todos sus defectos, operan con mayor transparencia que el ejercicio presupuestal actual. Si le agregamos la desaparición de dependencias y programas, muchos de ellos funcionando correctamente y con amplias bondades para la población, nos encontramos frente a una disminución sustancial de las capacidades operativas del Estado.

Algunos piensan que gobernar sobre todo en materia económica no tiene “ciencia”, quizá tengan razón, pero sí se requiere de mucho sentido común. Cuando se gobierna sin “ciencia” y sobre todo sin sentido común, el resultado es el desastre económico en que nos encontramos que sólo se traduce en pobreza.

Gobernar sin “ciencia”, sólo con ocurrencias sustentadas en ideologías obsoletas es como lanzar una manzana al aire y desafiando las Leyes de Newton pensar que ésta no caerá en algún momento.

De acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en el segundo trimestre de 2020, la Estimación Oportuna del Producto Interno Bruto (PIB) disminuyó 17.3% frente al trimestre anterior, y tuvo una reducción real de 18.9% en su referencia anual. Desde 1993 año en que se inició su registro, es el retroceso más profundo en la historia del indicador. Es también, el quinto trimestre consecutivo con un retroceso en este indicador.

Para revertir este círculo vicioso y convertirlo en un círculo virtuoso en nuestra economía se requiere un profundo viraje estratégico en la política económica. ¿La autoridad económica tendrá la humildad de reconocer errores y corregir? Es de sabios rectificar.

victor.manuel.aguilar.gutierrez@gmail.com

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.