El Bien Mayor…

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La política de la posverdad

Víctor Manuel Aguilar Gutiérrez

De acuerdo a la Real Academia de la Lengua, “Posverdad” es la “Distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales. Los demagogos son maestros de la posverdad”.

Se denomina política de la posverdad o política posfactual​ a aquella en la que el debate se enmarca en apelaciones a emociones desconectándose de los detalles de la política pública y por la reiterada afirmación de puntos de discusión en los cuales  los hechos son ignorados.

La posverdad es sencillamente sinónimo de mentira, falsedad o estafa encubiertas con el término “eufemista” y políticamente correcto de “posverdad”, término que ocultaría la propaganda política​ o el uso de las relaciones públicas como instrumento de manipulación.​

Desde hace 18 años se ha venido construyendo un cuento con personajes, héroes y villanos, y una historia que narra un complot contra los buenos; quienes son una especie de semidioses dechados de virtudes,  incorruptibles, que más allá de la ley encarnan la justicia y nadie puede osar contradecirlos, so pena de ser señalado como cómplice de la mafia del poder y caer en las fauces de esa jauría llamada opinión pública.

El personaje principal, el héroe de la película, se construyó una imagen de congruente a base de incongruencias, incorruptible a base de corrupción, intachable a base de sistemáticamente pasar por encima de la ley. Cría fama y échate a dormir dice el dicho. Esta imagen construida en el imaginario colectivo le ha permitido descaradamente hacer lo que quiera: robar, simular, engañar y ser aplaudido por ello.

Cuando una verdad es ocultada por una mentira y esa mentira por muchas otras mentiras, al final es difícil volver a ver la verdad. Esta confusión hace difícil tomar decisiones acertadas en el ejercicio de la libertad. Se elige esclavitud cuando se busca libertad, se elige tiranía cuando se busca democracia, se elige mentira cuando se busca verdad. Este error se da porque la trampa del cuento permite manipular a la opinión pública y las actitudes sociales.

En este cuento Robín Hood, Chucho “el roto”, y otros personajes se quedan cortos. Todos tienen en común “robar” a nombre del pueblo.

Pero, ¿cómo este cuento sale de la ficción y a base de repetirse constantemente se vuelve posverdad?  La respuesta es: gracias a un promotor y a una coyuntura.

El promotor es el adversario político, por eso siempre deberá contar con uno. Este adversario político será quien, sin quererlo, promocionará el cuento. Y cada vez, que critique o ataque al protagonista principal, incluso al grado de buscar su desafuero con un proceso, este sí real, basado en evidencias reales, el cuento colocará a su protagonista  como un mártir o perseguido. Por ello el temor de volverlo a señalar, a pesar de haber pruebas para señalarlo. En el imaginario colectivo se da una confirmación errónea a favor del protagonista: ¿cómo en 18 años no le han encontrado nada?

La respuesta es contraria a lo que la gente o el pueblo creen. “Juan pueblo” cree no tiene cola que le pisen; la realidad, el temor a martirizar y enaltecer a un personaje político.

Por otro lado, la coyuntura. Las pasadas administraciones, sobre todo la última validaron la narrativa del cuento. En el debate, frente a la argumentación y la razón  que cuestionaron duramente al protagonista, la respuesta de éste fue la agresión verbal ante falta de argumentos lógicos. Finalmente más de 30 millones de mexicanos validaron el cuento buscando ser parte de esta ficción.

En la manipulación de la verdad se aplaude una consulta que no tiene utilidad, pero cuesta 8,000 millones de pesos promovida por un gobierno austero y no corrupto; para darse una idea la Estela de Luz símbolo de corrupción pasada costo 1,348 millones de pesos. Con el costo de la inútil consulta para saber si el pueblo quiere que el gobierno haga lo que debe hacer sin consultar, alcanzaría para casi seis Estelas de Luz, dicho de paso, también inútiles.

Se dice que se aplano la “curva”, mientras que los datos oficiales nos colocan entre los primero lugares de mortandad por la pandemia del Covid-19 en el mundo. Y el pueblo sigue aplaudiendo.

Si usted, me dice que no entendió nada de lo antes escrito, es probable que usted haya contribuido a este cuento sin saberlo. Finalmente, lo anterior es sólo un cuento obra de la política de la posverdad que juega con el “corazón” del pueblo.

victor.manuel.aguilar.gutierrez@gmail.com

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