EL BIEN MAYOR …

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Eficacia, eficiencia o simple activismo sin rumbo de la Administración Pública Federal.

 

 

Opinión de: Víctor Manuel Aguilar Gutiérrez

@aguilargvictorm  

 

 

La administración pública realiza tres tareas fundamentales: mantener el orden público, satisfacer las necesidades de la población y conducir el desarrollo económico y social. La sociedad esta en constante evolución por lo que la aparición de nuevas necesidades obliga a la administración pública a movilizar un gran conjunto de organismos, estructuras, personas y recursos que enfrentan problemas de planeación, organización e implementación. Desde el punto de vista de la administración pública, la eficacia se entiende como la capacidad para producir el efecto deseado, es decir, se enfoca en la obtención de resultados; la eficiencia es la capacidad para realizar o cumplir adecuadamente una función, es decir, se enfoca en los procesos o en cómo se hacen las cosas; la productividad es la relación entre los resultados obtenidos y los recursos utilizados para obtenerlos, se es más productivo cuando se hace más con menos. Existen tres errores muy comunes que se cometen en la administración pública: el primero se da cuando los servidores públicos se enfocan en alcanzar resultados sin importar como se obtienen éstos, se es  eficaz pero no eficiente,  este error lo cometen generalmente políticos que tienen cargo de mando en la administración pública quienes gustan de gobernar por instrucción o decreto; el segundo error se da cuando el servidor público se enfoca en cumplir al pie de la letra todos los procedimientos, así como ahorrar tiempo o dinero sin importarle si se alcanzan o  no los resultados esperados, se es eficiente pero no eficaz, este error generalmente lo cometen servidores públicos inexpertos; el tercero es el enfoque hacia el trabajo, activismo sin rumbo, siempre trabajando, horas extras y fin de semana además no se escatimen recursos, se trabaja mucho pero no se obtienen resultados, este error lo comete generalmente personal de base o sindicalizado, quienes en su mismo contrato se establece que no asumen cargos de responsabilidad por lo que solo les interesa trabajar y seguir instrucciones. Es importante aclarar, que existen excepciones a la regla, no todos los perfiles señalados cometen los errores mencionados, pero generalizamos para efectos didácticos de este comentario. El perfil deseado es el de servidores públicos orientados a resultados, que alcancen éstos optimizando recursos y con estricto apego a la ley, es decir, servidores públicos productivos. Han trascurrido ya cincuenta días de esta nueva administración pública federal, aunque el tiempo es corto resulta necesario hacer un corte para corregir donde sea necesario, evaluar las acciones y contrastarlas contra lo esperado. A esto se le llama control. Respecto a la eficacia, aun no se han fijado los objetivos que perseguirá esta administración, estos se establecen de acuerdo con la Ley de Planeación, en el Plan Nacional de Desarrollo, el cual deberá de presentarse a más tardar en el mes de mayo o junio. Este Plan de obtiene como resultados de un proceso democrático que incluye recoger la opinión de la población y los diferentes sectores a través de instrumentos como son los foros. Aunque se han realizado algunos foros temáticos como el caso de la seguridad, no se ha anunciado el proceso integral para la elaboración de lo que será el “Plan Nacional de Desarrollo 2019 – 2024” y la realización de los foros que establece la ley. El titular del ejecutivo expuso el primer día de su mandato los 100 puntos de su plan de gobierno, pero estos distan de ser objetivos formales, son solo una mezcla de acciones, criterios y buenos deseos que le servirán para definir el rumbo que tomará este gobierno. En la percepción pública o en el llamado imaginario colectivo, se ha construido la imagen de que en estos cincuenta días se han alcanzado muchos resultados, en sentido estricto esta apreciación esta alejada de la realidad, porque en este periodo se han implementado acciones, pero todavía no se alcanzan los resultados. Con respecto a la eficiencia, es quizá donde esta administración tiene corregir. En prácticamente todas las acciones implementadas se tiene problema con la optimización de recursos. El tiempo invertido, los gastos disparados, la aplicación de tecnología o métodos obsoletos, la excepción de la ley con argumentos discutibles y el desgaste político, hacen que no sea, hasta ahora, una administración eficiente. De nada sirve el esfuerzo de “austeridad republicana” si los recursos adicionales se gastan en rubros innecesarios o que pueden evitarse. En días pasados el titular del ejecutivo declaro que en este año no se adquirirán equipos de cómputo, que la tecnología y los sistemas son solo una moda pasajera. El ejemplo más claro de cómo esta administración está atendiendo los problemas, es el combate al llamado “Huachicol”. La deficiente planeación de la estrategia no vislumbró riesgos y daños colaterales, provocando desabasto de combustible, afectando la economía de diversas entidades federativas. Como solución a esta crisis artificial de abasto de combustible se decidió, la compra de 671 pipas cisterna por 92 millones de dólares mediante compra por adjudicación directa en el extranjero, brincándose la ley con argumentos discutibles, que establece para este supuesto el procedimiento de compra por licitación y preferentemente con proveedores nacionales. Para realizar esta compra se movilizará a Nueva York al secretario de Relaciones Exteriores, a la secretaria de la Función Pública, a la secretaria de Economía, entre otros. ¿Es necesario que directamente estos titulares realicen la compra?. Además, se promovió la importación adicional de gasolina. El desgaste en opinión pública también viene por la suspicacia: ¿acaso todo esto fue un show montado para que mediante estas compras millonarias realizadas en los Estados Unidos pagarle su muro a Trump y quedar bien con él?. Del nuevo aeropuerto ni hablar, se pagarán sumas millonarias, por una obra que no se realizará. El activismo de la nueva administración púbica es notorio, las diarias y mañaneras conferencias de prensa permiten fijar en la percepción pública la imagen de que se está trabajando. En los días de crisis, las reuniones del gabinete terminaban a la una de la madrugada y eran citados nuevamente a las cinco de la mañana, jornadas verdaderamente desgastantes para el perfil de la mayoría de los integrantes del gabinete. La salud del presidente, de los secretarios de estado y personajes clave en la vida política de México también son asunto de seguridad nacional. Como ejemplo durante la semana pasada el presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados se desvaneció a la entrada de Palacio Nacional, argumentó como causa un tratamiento dental. El momento más adecuado para implementar cambios radicales en la administración pública se da cuando ésta es nueva, pero en contraposición, es en este momento cuando menos experiencia se tiene y más errores se cometen. La nueva administración pública federal tendrá que evaluar y corregir oportunamente sus errores y no caer en actitudes soberbias, ni en activismo sin rumbo, como el conejo de “Alicia en el País de las Maravillas”: siempre corriendo, pero sin tener claro a dónde va y encontrándose tropiezos inesperados en el camino.      

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