EL BIEN MAYOR …

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Opinión de: Víctor Manuel Aguilar Gutiérrez

@aguilargvictorm

 

 

El contrapeso del poder en los tiempos de la cuarta transformación.

 

 

 

 

Todo poder o gobierno por más bueno o malo que sea, o de los muchos o pocos votos con los que haya sido electo, bajo una lógica democrática y republicana, siempre requerirá de contrapesos para evitar abusos de poder o que este se vuelva absoluto, por ese motivo, de acuerdo con nuestra constitución somos una república representativa, democrática y federal cuyo gobierno se compone de tres poderes: el ejecutivo, el legislativo y el judicial. Asimismo, el poder legislativo se compone de la Cámara de Senadores y de la Cámara de Diputados.

La División de poderes fue inicialmente teorizada en el “Segundo Tratado sobre el Gobierno Civil”, un manuscrito político de 1690 escrito por el inglés John Locke, por otro lado, Montesquieu acuña su teoría de la separación de poderes en el conocido Libro XI de su tratado “Del Espíritu de las Leyes”, que se inspiró en la descripción que los tratadistas clásicos hicieron de los sistemas políticos de la Antigüedad, ​ Montesquieu especificó que la independencia del poder judicial debe ser real y no meramente aparente. ​ En general, se consideraba que el poder judicial era el más importante de los tres poderes, independiente y sin control, mientras que también era probable que fuera el menos peligroso por carecer de poder político.

James Madison (político estadounidense, teórico político, y el cuarto presidente de los Estados Unidos) argumentaba que en una república, debido a la ausencia de un monarca vitalicio que domine el poder ejecutivo, el poder legislativo es el más fuerte, y por lo tanto debe ser dividido en diferentes ramas (Senado y Cámara de diputados).

A partir de la entrada en vigor de nuestra constitución en 1917 y principalmente durante el periodo presidencialista de 1935 a 1997, el poder se concentró en la figura del presidente de la república; la división de poderes fue mera ficción, con la hegemonía de un solo partido, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) quien mantuvo la mayoría en las cámaras tanto de senadores como de diputados.

De 1997 al 2018, se logró una verdadera división de poderes ya que ningún partido tenía mayoría absoluta en las cámaras tanto de senadores como de diputados, así también, el poder judicial se condujo con independencia respecto al poder ejecutivo. Este periodo se caracterizó por la alternancia política entre el Partido Acción Nacional (PAN) quien gobernó durante dos sexenios y el Partido Revolucionario Institucional (PRI) quien gobernó este último sexenio aún con contrapesos en los dos poderes.

Con el triunfo aplastante de MORENA en las elecciones del pasado primero de julio, quien gana no solo la presidencia de la republica sino también la mayoría prácticamente absoluta tanto en la cámara de senadores como en la de diputados, y con el nombramiento en días pasados del Ministro Arturo Zaldívar (quien es afín al titular del ejecutivo)  como presidente de la Suprema Corte, comienza una nueva etapa donde  como antes de 1997 la figura caudillista y unipersonal del presidente concentra el todo poder al prácticamente controlar a los otros poderes, el legislativo y el judicial.

Bajo este escenario, ¿quién representa entonces el contrapeso del poder?, para responder a esta pregunta tendremos que mirar a los partidos políticos de oposición, a la prensa y medios de comunicación, las redes sociales, a los organismos ciudadanos intermedios y a los mercados.

Con respecto a la prensa y medios de comunicación, como en la época presidencialista, estos se encuentran sometidos por coerción o por voluntad propia ante el ejecutivo, por ello vemos el regreso de Carmen Aristegui y la llegada a la radio de Julio Hernández periodista afín al régimen y el abrupto término del espacio en radio de Carlos Loret de Mola, periodista critico al presidente. Por otro lado, los medios que hacen señalamientos críticos al poder son calificados por el mismo titular del ejecutivo como prensa “fifí”, aun los medios afines al gobierno cuando hacen alguna crítica incómoda son rápidamente señalados como traidores a “la verdad” por supuesto a “la verdad del poder”.

Las redes sociales, son todavía un espacio libre, donde se manifiestan libremente las ideas tanto a favor como en contra del régimen. Aunque en estos espacios se pueden hacer señalamientos críticos al poder, existe poca tolerancia por parte de los llamados “chairos” quienes atacan sin argumentos y generalmente descalificando no a las ideas o razones, sino directamente a las personas que no piensan como ellos. Pocas veces se encuentran argumentos que enriquezcan un debate sano y contribuyan a la construcción de propuestas serias. Como dice León Krauze: ” Van a ser seis largos años de encono innecesario y doloroso si el gobierno y sus simpatizantes no entienden que la crítica al gobierno no es antagonismo ni tiene como objetivo sabotearlo, debilitarlo, tirarlo. La crítica es la expresión más sana de democracia, no lo contrario”.

La sociedad civil organizada en ONG´s y organismos intermedios, como las cámaras y asociaciones empresariales, las asociaciones religiosas, las asociaciones de causas específicas, como las creadas en contra de la corrupción, en contra de la violencia, a favor de víctimas, en favor de las mujeres, etc.; son hasta ahora las voces más fuertes que hacen señalamientos y aportan sobre los temas que les atañen, aunque no se salvan de la descalificación del titular del ejecutivo si estos señalamientos le incomodan.

Después de las últimas elecciones, los partidos políticos prácticamente fueron borrados del espectro político principalmente el PRD y el PRI cuyos resultados electorales redujeron al mínimo su presencia,  el PAN por su número de legisladores a nivel federal, aunque reducido queda como el partido político menos débil, lo cual lo obliga a erigirse como la voz opositora en el congreso, teniendo el reto de recuperar la confianza y credibilidad de la ciudadanía mediante una actuación responsable acorde a su identidad doctrinaria.

El contrapeso más fuerte sin duda serán los mercados, estos tienen su propia lógica, y su respuesta es implacable. Por ello solo los mercados han logrado moderar, hacer rectificar, contradecir, hacer entrar en razón a un presidente de la republica que por el poder que concentra, por los pocos o nulos contrapesos que tiene,  y por la propia naturaleza humana es fácil que se pierda en la soberbia y cada día se aleje de la realidad y de sus electores quienes tienen una alta expectativa y esperanza en este gobierno, que tiene el reto de que la llamada “Cuarta Transformación” no sea solo un mote vacío a esta administración.

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