El costo de la congestión, vida y recursos perdidos

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Ciudad de México, 10 de septiembre de 2019
Las ciudades mexicanas no miden los efectos que la congestión vehicular tiene en la poblaciónpor lo que los habitantes pagan los altos costos que genera este problema provocado por la falta de políticas públicas e inversión para garantizar mejores servicios de transporte público.
Esto se traduce en  desigualdades para los ciudadanos: los usuarios de transporte público pierden 69 mil millones de pesos en oportunidades de ingreso, mientras los que utilizan automóvil pierden 25 mil millones de pesos.
El estudio El costo de la congestión: vida y recursos perdidos realizado por el IMCO y SinTráfico, gracias a su red única de big data que por medio de sensores recolecta información sobre condiciones de tráfico vehicular en tiempo real, analiza el impacto social y económico de la congestión vehicular en las 32 ciudades de mayor actividad económica del país, lo que lo convierte el primer estudio de este tipo en el país.
El ejercicio se realizó a partir de los patrones de traslado de las personas y el comparativo del nivel de congestión de las ciudades entre transporte público y automóvil, para contemplar las horas perdidas al año y el costo monetario total que genera la congestión vehicular.
Resultados del costo de la congestión vehicular:
  • La congestión en las 32 ciudades cuesta 94 mil millones de pesos al año, el equivalente a tres veces la inversión proyectada para la Ciudad de México en transporte público de 2018 a 2024.
  • Los costos abonan a la desigualdad social. Los usuarios de transporte público pierden 69 mil millones de pesos anuales en oportunidad de ingreso, casi  tres veces más en comparación de quienes usan automóvil, que pierden 25 mil millones de pesos. El mismo patrón se mantiene al calcular la pérdida por persona.
  • En términos de tiempo, el costo de la congestión es de 100 horas anuales promedio por persona: los usuarios del transporte público pierden 118 horas al año, mientras que quienes usan automóvil pierden 71 horas.
  • La Zona Metropolitana del Valle de México, Monterrey, Guadalajara y Puebla – Tlaxcala son las ciudades con mayor costo en congestión vehicular.
Ranking nacional
Las 10 ciudades con mayor tiempo perdido y horas perdidas por persona.
De seguir con las mismas políticas públicas e inversión en infraestructura vial que privilegia el uso del vehículo privado sobre el de transporte público, las condiciones podrían agravarse a corto plazo. La apuesta por el automóvil ha traído un fuerte crecimiento de vehículos (5.3% más por año), lo cual aumenta la congestión y dificulta la movilidad, lo que beneficia más a las familias con mayores ingresos, ya que la población con menores recursos no es propietaria de un automóvil.
En México, la mayoría de la población usa transporte público (TP) o camina, pero los gobiernos no le destinan recursos en la misma proporción. A pesar de que las ciudades recibieron 57 mil millones de pesos de fondos federales en 2016, 18 de 32 ciudades no invirtieron nada en transporte público.
  • Para el automóvil invierten el 47% del presupuesto asignado a movilidad cuando el 25% de la población lo utiliza.
  • Para el transporte público solo se destina el 1.2% del presupuesto asignado a movilidad y es usado por el 39% de la población. Proporciones similares se reproducen en casi todas las ciudades del país.
Presupuesto al automóvil vs transporte público
La ciudad con mayor inversión en transporte público en 2016 fue Guadalajara con un 12%, mientras que Acapulco, una de las ciudades con mayor uso de transporte público (47% de la población), fue la ciudad que más invirtió en el automóvil, al destinar el 93% del presupuesto de movilidad en infraestructura para el auto y 0% en transporte público.
Una población próspera y productiva requiere de ciudades
que prioricen a las personas y no a los autos.
PROPUESTAS
–  Invertir en:
  • Transporte público seguro, eficiente y limpio conforme a la proporción de usuarios.
  • Infraestructura para movilidad no motorizada.
– Hacer que el transporte público sea financieramente sostenible, con descuentos para la población vulnerable.
– Invertir en protocolos de medición y reportes a los ciudadanos acerca de los resultados de los sistemas de movilidad para medir los avances de los proyectos y políticas.
– Fomentar la evolución hacia las ciudades inteligentes con sistemas centralizados de información que ayuden a los usuarios a tomar decisiones multimodales para sus traslados.
–  Desincentivar el uso del automóvil a través de impuestos verdes:
  • Tenencia
  • Impuesto sobre gasolinas
– Eficientar el uso del espacio público:
  • Parquímetros
  • Cobro de vialidades urbanas
  • Cargo por congestión
  • Límites máximos de unidades
– Fomentar el  crecimiento urbano compacto:
  • Usos de suelo mixto
  • Mayores alturas de construcción
  • Eliminar requerimientos mínimos de cajones de estacionamientos (como en CDMX y Guadalajara)
– Promover la construcción de vivienda social en zonas centrales:
  • Incentivos fiscales
  • Aumento de potencial de construcción
– Permitir la operación regulada de iniciativas de movilidad como servicio.

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