Gimnasia cerebral, beneficios y ejercicios

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Ciudad de México, 29 de julio del 2020.- Si no has escuchado hablar sobre gimnasia cerebral, es preciso te enteres de que es fundamental para mantener la salud y agudeza mental, mejorar la memoria, el aprendizaje, enfocar la atención y hasta tratar trastornos de conducta como hiperactividad y dislexia, entre otros.

Son ejercicios que mejoran la resolución de problemas, la retención de información, afina destrezas y hasta previene de enfermedades del Sistema Nervioso Central (SNC) como el Alzheimer, así que, Coppel.com se dio a la tarea de buscar, de acuerdo con especialistas, cuáles eran las mejores actividades para mantener la plasticidad cerebral (capacidad del cerebro de aprender o generar nuevas conexiones neuronales) y mejorar tu vida desde casa

1.- Tomar agua. Este  líquido vital es el principal conductor de energía eléctrica al cerebro y cuando hay deshidratación, su capacidad se ve afectada, además de que disminuye la energía general del organismo e incluso, repercute en el estado de ánimo; así lo demuestran estudios publicados en la revista International Journal of Environmental Research and Public Health.

El cerebro responde rápido ante cambios en los iones de sodio y potasio del organismo, cuyo equilibrio electrolítico depende del agua, es por ello que la hidratación es fundamental. Además, el agua permite que la sangre que va hasta este órgano, llegue más oxigenada, lo que repercute positivamente en el trabajo neuronal.

2.- Date masajes. Carla Sánchez, de The Holistic Concept asegura que el Yoga ayuda a mejorar diversos procesos corporales, como el metabolismo, pero también, a oxigenar activamente el corazón y el cerebro.

Entre los masajes aconsejados para el cerebro, destacan el de la base del cuello (pilar celestial) y el Punto de las Tres Millas. El primer punto, mejora el flujo sanguíneo al cerebro,  relaja el cuello y reduce la presión que puede generar dolores de cabeza. El punto está aproximadamente a 1 cm por debajo de la base del cráneo y a 3 cm de la columna en ambos lados. Coloca el índice y el dedo medio en los dos puntos y masajea durante 7-8 minutos.

En cuanto al punto de las Tres Millas, se ubica a tres dedos debajo de la rodilla, en la parte externa de la pierna. Te ayudará a fortalecer la concentración y la memoria,además de proporcionar claridad de pensamiento.

3.- Haz caminatas con movimientos coordinados. El doctor norteamericano Paul Dennison, catalogado como “El padre de la gimnasia cerebral”, definió a finales de los años 60 algunos ejercicios que ayudan al cerebro; mismos que años más tarde, fueron complementados con otros movimientos propuestos por los neurobiólogos Lawrence Katz y Manning Rubin. Se recomienda el gateo cruzado, que activa el cerebro para cruzar la línea media visual, auditiva, kinesiológica y táctil, favorece la receptividad para el aprendizaje.

Los bostezos energéticos, también son de ayuda: colocando la yema de los dedos y haciendo presión con estos en las mejillas, luego simula que bostezas. Esto estimula, también, la comunicación, oxigena el cerebro, relaja la tensión del área facial y mejora la visión.

Estiramientos y el denominado “gancho Cook” deben hacerse con una duración mínima de 6 segundos y repeticiones de cinco veces. Se logra de pie, cruzando una pierna sobre otra, entrelazando los brazos con las palmas encontradas en recogimiento al pecho y lengua al paladar.

5.- Juegos de mesa. Memoramas, ajedrez, rompecabezas, artículos de aprendizaje y desarrollo como cubos de rubik, también son esenciales en el desarrollo de capacidades como solución de problemas, concentración y hasta la paciencia. No importa qué edad tengas, inténtalo.

Finalmente, es importante entrenar continuamente a nuestro cerebro con estos ejercicios, para reprogramarlo, aprender mejor, abandonar malos hábitos o eliminar pensamientos que bloquean nuestro aprendizaje y el logro de metas.

De preferencia, combínalos con una alimentación adecuada y con ejercicio físico. Lo ideal sería que mantuvieras una rutina de gimnasia cerebral al menos durante 21 días, que es el periodo en que, de acuerdo con Maïté Issa (coach en desarrollo y formación personal), se logra modificar la programación de nuestro cerebro (otros expertos aseguran que son 40 días).

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