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Háblanos de ti

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Porfirio Silva Rojas, responsable técnico del Centro Nacional de Control y Protección del Águila Real

¿A qué te dedicas?

Soy el responsable técnico del Centro Nacional para la Conservación y Protección del Águila Real.

¿Cuál es la misión del centro?

Lo que hacemos aquí, básicamente, es rehabilitar ejemplares que llegan de extracción del medio silvestre. Los rehabilitamos clínica, física y conductualmente para reintegrarlos al medio silvestre.

¿Desde cuándo rescatan águilas?

El trabajo, por razones de presa, aquí en el Colegio Militar, comenzó entre 1998 y 1999. Tenemos esa trayectoria. Pero ya en forma, como Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA) del 2010 a la fecha.

¿Con cuántos ejemplares cuentan actualmente?
Ahorita tenemos 10 águilas reales, 16 aguilillas de Harris, 11 aguilillas de cola roja, dos aguilillas de Swainson, una aguililla gris nitidus, un caracara y tres Lechuzas de Campanario.

¿Qué hacen con esos ejemplares?
No siempre se van a quedar aquí. Los que ven en los desfiles militares están de paso nada más. Se trabajan, una vez que llegan otros ejemplares, ellos se quitan, otros toman su lugar y estos se quedan libres. La idea no es coleccionar ejemplares, ni dejarlos aquí de por vida, sino regresarlos de donde fueron extraídos.

¿No conservan ninguno?
Solamente se quedan en el centro aquellos ejemplares que físicamente están impedidos. ¿Qué quiere decir? Que ya no ven bien, que les amputaron un ala, que físicamente no pueden ser regresados al medio silvestre, pero todos aquellos que clínica y físicamente estén bien, se trabajan conductualmente y se regresan de donde no deberían haber sido extraídos.

¿Qué papel juegan los cadetes militares en el rescate de las águilas?
Son muy importantes. Ellos son los que trabajan los animales físicamente, los hacen que tengan condición física para después poder ser liberados.

¿De dónde nace tu interés por las aves de presa?

A mí siempre me ha gustado la vida de los animales y la vida silvestre. En el caso de las aves de presa, me encanta ver que se pueden desplazar de un lugar a otro sin problemas. Ver que eran extraídas ilegalmente y que permanecían en un lugar encerradas de por vida hasta que se morían, me hizo preguntarme: ¿Quién tiene esa autorización para privarlas de la libertad? Me identifico con la libertad, con la libertad de poder estar donde uno quiere estar. Obviamente con el águila real me identifico más, pero las aves de presa, cada una de ellas, tienen su parte interesante.

¿Cuánto tiempo llevas trabajando por las aves?
Esto lo hago desde 1976, pero en mi historia reciente, que fue en el Centro de Investigación para la Vida Silvestre (CIVS) de los Reyes fue del 2008 al 2016. Estaremos hablando de 400 ejemplares reintegrados al medio silvestre de diferentes especies de aves de presa. El trabajo se hacía y se sigue haciendo de manera de manera voluntaria. De hecho yo no cobro un solo centavo aquí en el Colegio Militar.

Cuéntanos una de las mejores experiencias que has tenido…
En 2013 liberamos un águila real en la Yesca, Nayarit. Ese ejemplar, macho de águila real, lo decomisó el Ejército mexicano, llegó aquí a las instalaciones y se hizo un compromiso con las autoridades para que nos lo regresaran, lo rehabilitáramos y lo dejáramos libre.

¿Cómo fue la reintegración?

Este ejemplar llegó en 2011, se llevó dos años su rehabilitación y finalmente en 2013 se liberó. Es muy agradable porque ese ejemplar, de otra manera, a lo mejor iba a permanecer de por vida encerrado. Ahora está en La Yesca en Nayarit. Se retornó al lugar donde hacía falta porque las aves de presa son controladores biológicos naturales, nos dan un parámetro de cómo están los ecosistemas. Como están en la parte más alta de la cadena alimenticia, el día que las aves de presa o los demás depredadores comiencen a faltar, pues los que seguimos somos nosotros.
¿Qué te gusta del lugar donde trabajas?

Además del compromiso que hay con la aves de presa, hay algo muy interesante: estoy en una institución a la que yo le tengo mucho respeto y cariño, tengo muy buenos amigos aquí, es una institución que preserva valores, honestidad, lealtad, compromiso, trabajo de equipo y me dieron oportunidad de poder trabajar aquí haciendo esto. Estoy feliz.

¿Por qué trabajar en favor del medio ambiente?
Creo que los humanos estamos perdidos. Somos los que tenemos la obligación de cuidar a las especies, al medio ambiente, la flora y la fauna, y somos los que hemos deteriorado. Si salvamos al humano de sus conductas indeseables, estamos salvando al mundo. El problema de los humanos es que supuestamente somos los seres pensantes y somos los que hemos llevado al deterioro a este planeta, los que maltratamos, los que abusamos del medio.
¿Por qué debemos cuidar a las águilas?
Es muy importante cuidar la vida silvestre porque es un patrimonio. En este caso, estamos hablando de fauna y flora nacional; es decir, un patrimonio de todos los mexicanos y no tenemos el derecho de privarle a los demás lo que les pertenece. Es algo que dijo Gandhi y que creo es muy interesante: cada pueblo se distingue o demuestra su educación en la forma en que trata a sus animales. Es muy importante, entonces cambiar esas conductas, la comercialización, el verlo todo como un negocio y no como una parte integral que además nos pertenece a todos.

Consulta aquí el conjunto de datos abiertos sobre Registros de unidades de manejo para la conservación de la vida silvestre (UMA)

 

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