Joe Biden, poderoso caballero es don dinero color verde con rostro de Benjamín Franklin… hasta al presidente López y su cuarta demolición saldrán Benjaminceados por no decir maiceados.

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Colaboración cortesía de: Narciso Alejandro León Martínez

Se está repitiendo la historia y todo indica que el nuevo gobierno de Joe Biden, muy al estilo de Robert Fitzgerald Kennedy con la Alianza para el Progreso o Bill Clinton cuando rescató a la economía mexicana por las estupideces de Ernesto Zedillo de girar las órdenes de aprehensión contra los líderes del EZLN decisión que creó una crisis económica que nos costó 50 mil millones de dólares, Joe Biden arrojará un salvavidas a la destartalada economía mexicana, producto de la arcaica visión del presidente López de la estatización de la economía y la dependencia de la extracción y uso industrial de hidrocarburos de origen fósil, como el petróleo, gas y carbón mineral, para la producción de combustibles y electricidad, producción altamente contaminante de aire, tierra y agua, justo en un planeta que ya no aguanta ni un gramo más de bióxido de carbono.

Este rescate no es porque Joe Biden esté pensando en México, sino porque nuestra economía está íntimamente integrada a la de Estados Unidos también a la de Canadá por medio del T-Mec, que los norteamericanos no se pueden dar el lujo de que sus productos manufactureros y electrónicos, servicios y hasta bebidas y comidas, sus socios Mexicanos no las consuman por andar además de pobres también enfermos o muertos, por los caprichos y desvaríos del presidente López con su mentalidad y visión de pobrismo, monacal franciscano persecutorio que le ha impuesto a todos los mexicanos, menos a sus familiares, socios y amigos, que en tranza y media hacen dinero a reventar.

Joe Biden, el nuevo presidente de Estados Unidos de América, a partir del próximo miércoles, anunció ayer viernes, un ambicioso programa que alcanzará un monto de 1.9 billones (trillions) de dólares para combatir la pandemia y respaldar a la economía de Estados Unidos.

Entre las medidas propuestas, diametralmente opuestas a las del presidente López, estará el envío de un cheque de mil 400 dólares a la mayor parte de los hogares en Estados Unidos. Este será adicional a los 600 dólares que ya se recibieron y además, todos los que soliciten apoyo por desempleo, además, recibirán un apoyo extra de 400 dólares por semana, lo que va a mejorar sensiblemente su capacidad de compra y consumo.

Con estas medidas el nuevo presidente Demócrata, Joe Biden, para que le dé envidia al grupo de los llamados ‘gobernadores federalistas’, habrá un fondo de 350 mil millones de dólares de asistencia financiera para estados y condados.

Además para que se mueran de envidia la gobernadora de la ciudad de México y la directora del Metro, habrá 20 mil millones de dólares de apoyo específico para el transporte público.

Como Joe Biden no anda con remilgos, ni pichicaterias, mucho menos de cuenta chiles, respecto a la necesidad de meterle todo el dinero a la lucha en contra de la pandemia, habrá 400 mil millones de dólares dedicados específicamente a combatirla. Esto incluye 160 mil millones de dólares para financiar la producción más acelerada de las vacunas y pruebas masivas. Habrá 130 mil millones de dólares para la creación de condiciones para que las escuelas puedan volver a la educación presencial.

También para que lean con atención nuestros amigos restauranteros víctimas de la pandemia y de un gobierno autoritario y populista, existirán 30 mil millones de dólares para apoyar a las pequeñas empresas con créditos muy blandos. Estos son solo algunos de los puntos más importantes del paquete presentado por Mister Biden,

hasta al presidente López y su cuarta demolición saldrán Benjaminceados por no decir maiceados.

Pero, entonces, ¿por qué decimos que apoyará a México?

Si la economía norteamericana está sana y crece, esa poderosa locomotora va a jalar al desvencijado cabus de la economía mexicana que las remesas multimillonarias que envían los trabajadores migrantes a sus familiares en el país, permiten que seguir jalando e inyectando dólares, metiendo capital, no fugandolo, remesas que incluso superan los risibles ingresos petroleros de la empresa estatal quebrada y endeudada, Pemex, deudas cuyos intereses siguen hundiendola cada vez más por la necedad de un trasnochado nacionalismo atolero o chorotero del presidente López Obrador.

A lo largo de los últimos 30 años, y desde denantes, dijera mi abuela, las dos o tres economías se han integrado y, por su tamaño, un impulso de EU permite impulsar a diversos sectores en México: los exportadores directos, y aquellos que están vinculados a las cadenas de valor de la exportación, sean agropecuarias o industriales, pero que por malas decisiones algunas empresas norteamericanas de esos sectores y hasta del sector terciario, se han ido de México. Esto debe de cambiar y darle a los inversionistas norteamericanos todas las facilidades y garantías para ejercer libremente y sin presiones criminales sus actividades productivas.

La importancia de las remesas…

El año pasado por este concepto. llegaron al país alrededor de 40 mil millones de dólares, es decir el 3.8 por ciento del PIB. Un poco más de diez millones de familias se vieron beneficiadas, es decir, directamente entre 40 y 50 millones de personas, casi la mitad del total de la población nacional.

Ni los más demagógicos programas sociales salidos de la cabecita de algodón del presidente López podrían tener ese alcance. En la medida que el paquete lanzado por Biden permita que el flujo de remesas se mantenga o incluso crezca, será oxígeno puro para la enferma economía mexicana y para las finanzas de millones de familias, olvidadas por no sumarse al voto y simpatías políticas de Morena, hoy PRIETA.

Biden ayuda a cambio ¿De qué? Muy simple aferrarnos al T-MEC.

El nuevo gobierno que toma posesión el próximo miércoles va a exigirle a México un cumplimiento escrupuloso de sus compromisos fijados en el TMEC. Para muestra un botón, ayer viernes en «La Mañanera» el presidente López Obrador, con su ya estilo de Chimoltrufia, como digo una cosa, digo la otra, le dio la vuelta a su propuesta de eliminar los órganos autónomos e indicó que se empezaría por los desconcentrados, que fueron creados por decreto y ya luego se seguiría con klos que tienen fundamento legal.

Lo curioso es que sus ataques, en días previos, estuvieron dirigidos a los que son constitucionalmente autónomos. Entre ellos, el IFT, que tiene respaldo explícito en el TMEC.

El otro costo será el que tiene que ver con la política energética. Si AMLO no quiere hacer corto circuito o que el motor se le ahogue con Biden, tendrá que empezar a ver con otros ojos a las energías renovables. Si no lo hace, van a crujir huesos y eso que el peje lagarto.Vaya regalito de navidad para alguien que hasta se negó a felicitar a Mister Biden por su impecable triunfo electoral… señores de Morena echense ese trompo a la uña.

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