La quinta víctima de Covid era personal del Hospital de Juchitán

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Oscar Rodríguez

 

 

Un trabajador del área de mantenimiento del Hospital Civil de Juchitán de Zaragoza fue la quinta persona que falleció en Oaxaca, infectado por el virus del COVID-19.

Se trata de Cuauhtémoc de Gyves de la Cruz de 65 años de edad,  hermano, el dirigente político de la Coalición Obrera Campesina Estudiantil del Istmo (COCEI), Leopoldo de Gyves de la Cruz. Bajo protocolos sanitarios y medidas de sana distancia fue inhumado el cuerpo del extinto.

Cuidando las medidas correspondientes al manejo de un cadáver con coronavirus, el cuerpo de Cuauhtémoc de Gyves, se le rindió un homenaje en el Hospital Macedonio Benítez Fuentes de Juchitán, donde laboraba como técnico de mantenimiento y quien presuntamente se infectó de Covid-19.

De acuerdo al reporte médico estuvo 12 días hospitalizado, pero al agravarse su cuadro clínico falleció en el momento que pretendía ser trasladado a un hospital en la Cd de Oaxaca.

Cuahutémoc era el segundo paciente positivo diagnosticado según prueba de laboratorio por Covid 19, el primero había sido el doctor Daniel López Regalado, ex jefe de la Jurisdicción sanitaria.

El cuerpo fue inhumado después de ser llevado en una carroza propiedad de una funeraria seguido de una caravana de vehículos de sus familiares que no descendieron de las unidades.

Los médicos y enfermeras del hospital de Juchitán donde fue atendido desde la puerta principal de la clínica le ofrecieron aplausos.

El homenaje duró unos cuantos minutos, de ahí fue llevado al panteón de Domingo de Ramos, donde lo sepultaron.

Un familiar informó que Cuauhtémoc habría recibido buena atención en el Hospital del ISSSTE de Tehuantepec, sin embargo, y a pesar de no sufrir ninguna enfermedad crónica degenerativa, su condición agravó por falta de oxigenación en sus pulmones.

Por lo que se realizaban los protocolos necesarios para trasladarlo a un hospital de la capital oaxaqueña para una mejor atención con respiradores artificiales, sin embargo ya no puedo ser posible ya que alrededor de la una de la mañana dejó de existir.

Autoridades del Hospital les dio dos opciones a la familia: cremar el cuerpo o ser traslado de inmediato al panteón para ser inhumado, optaron por lo segundo y bajo los protocolos de seguridad de los empleados de la funeraria, el féretro fue sellado y llevado al panteón  en donde sus familiares los despidieron desde lejos para evitar un posible contagio.

El titular del Servicio de Salud de Oaxaca, Donato Casas Escamilla, confirmó que durante el traslado del cuerpo hacia el panteón de Juchitán el féretro iba completamente sellado, para evitar así un posible contagio del Covid-19.

 

 

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