Las contradicciones del presidente. ¿Quién asume el liderazgo?

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Víctor Manuel Aguilar Gutiérrez

 

 

Al asumir la presidencia Andrés Manuel López Obrador, inmediatamente se convirtió en la encarnación y personificación de su gobierno. En la percepción popular rápidamente se posicionó como el gobierno de un solo hombre, donde solo la voz del caudillo suena.  En la elección de su gabinete privilegió a perfiles que no le hicieran sombra, salvo a alguna excepción, todos son grises. Nadie se atrevía a contradecir al presidente en privado, mucho menos en público, so pena de ser despedido como en el caso del anterior Secretario de Hacienda y Crédito Público, Carlos Arzúa.

En el estilo personal de gobernar, el presidente López Obrador, convirtió a las mañaneras en el espacio no solo de su comunicación con esa masa amorfa que él llama  “el pueblo”, sino también en el espacio deliberativo de su gobierno, como en aquellas cortes donde las monarquías de la edad media resolvían sobre los diferentes asuntos de su reino. El rey sentado en su trono, con un aire déspota resolvía uno a uno sobre cada caso presentado, tomando como referencia su sola voluntad. Decía Luis XIV, máximo representante del Estado absolutista europeo,  “el estado soy yo”; ahora el presidente lo emula y tácitamente dice: más allá de la ley, el gobierno soy yo.

Formado en el viejo sistema político mexicano, en esa “dictadura perfecta” del priismo como la llamo Vargas Llosa, o a ese “presidencialismo imperial” como lo llamó Enrique Krauze; donde el presidente representaba al poder absoluto en México al hacer uso de facultades meta constitucionales, como el uso de una partida secreta de presupuesto a la que no debía rendir cuentas a nadie. Esta partida secreta desaparecida desde el salinismo se volvió a instaurar con la llegada del presidente López Obrador, que en 2019 ascendió a más de 80 mil millones de pesos que el presidente ejerce a voluntad.

El discurso del presidente, sobre el cual toma sus decisiones es claramente ideológico. El problema de las ideologías es que ven el todo de la realidad desde una parte, la cual consideran como una verdad absoluta. La contradicción está en que una parte no es el todo y por lo tanto esta forma de ver la realidad lejos de ser una verdad, porque se ignora al todo, hace ver erróneamente al resto, por lo que esta visión hace que se convierta en una mentira. Una verdad a medias es una mentira completa. Hoy el presidente y todavía muchos de sus seguidores, aunque cada día menos, se creen sus propias mentiras y hacen todos los días lo mismo esperando resultados diferentes.

Durante este primer trimestre de 2020, la realidad ha alcanzado a la 4T y su visión ideológica. La posición de México en los diferentes temas internacionales, la relación biliteral con los Estados Unidos,  la crisis mundial en salud con la pandemia del COVID 19 o “corona virus”, la crisis en materia de seguridad donde el número de homicidios sigue en aumento, además de la crisis económica donde la caída en el crecimiento se agudiza con las medidas establecidas para detener a la epidemia, donde las micro y pequeñas empresas resultan afectadas impactando en temas como el empleo y la recaudación, por lo que también nos lleva a una crisis en las finanzas públicas nacionales. Por si fuera poco, los problemas internos en MORENA, el partido del presidente nos habla de un vacío de poder que ha hecho crisis en ese partido.

Frente a esta realidad, el presidente se ha encerrado en su mismo discurso enfatizado en sus programas sociales, que ya se convirtieron en un problema al no haber presupuesto para cubrirlos en el segundo semestre del año y en el año próximo. Esta  postura del presidente le ha restado liderazgo frente a su propio gabinete y frente a la sociedad para enfrentar los diferentes problemas de la agenda nacional. En política existe el dicho “nunca existe un vacío de poder por mucho tiempo” ya que estos siempre alguien los llenará.

Respecto a la posición de México en los diferentes temas internacionales, la relación biliteral con los Estados Unidos, y en general a los temas de relaciones exteriores, es claro que fue el primer tema que el presidente abandonó cediendo el poder a Marcelo Ebrard, quien no tardo en asumir el liderazgo en esta materia.

Respecto a la crisis mundial en salud con la pandemia del COVID 19 o “corona virus”, el liderazgo lo ha asumido el Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Dr. Hugo López-Gatell Ramírez, ante la ausencia del Secretario de Salud y del mismo presidente, quien se ha mostrado incrédulo no acatando las disposiciones de su propio gobierno y haciendo declaraciones como que la pandemia, con todo el sufrimiento para las familias mexicanas, le cayó como “anillo al dedo” para la consolidación de su proyecto político. El Doctor Hugo López-Gatell es el único integrante del gabinete que se ha atrevido a contradecir al presidente en público sin que hasta ahora tenga consecuencias. Extraña que no haya sido el presidente quien anunciara la declaración de emergencia nacional.

Respecto a la crisis en materia de seguridad donde el número de homicidios sigue en aumento, la reciente gira del presidente a Badiraguato, Sinaloa, dejó en claro en la percepción popular quien está asumiendo el liderazgo en este tema. Una imagen dice más que mil palabras. No olvidemos que en política la forma es fondo.

Frente a la crisis económica donde el cierre de micro y pequeñas empresas en inminente, y donde el gobierno pretende por decreto sostener los empleos, la sociedad civil y los organismos empresariales están tomando el liderazgo, con el peligro de una confrontación con el presidente que en nada beneficia a México.

Por si fuera poco, la crisis en MORENA, el partido del presidente nos habla de la ausencia de poder y de liderazgo.

Padecemos desde el año pasado una crisis económica que se traduce en una desaceleración económica, que se agudizará por la crisis en salud con el tema de la pandemia del COVID 19. La falta de liderazgo en diferentes temas está creando ya una crisis política que de no atenderse se estará creando el caldo de cultivo para una crisis social. La 4T está todavía a tiempo de evitar este escenario, a menos de que esto sea lo que se está buscando para consolidar el proyecto del presidente, como siempre,  echándoles la culpa a otros.

 

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