EL BIEN MAYOR …

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Nuestros recursos naturales, nuestra ventaja competitiva como país.

 

 

Opinión de: Víctor Manuel Aguilar Gutiérrez

@aguilargvictorm

 

 

México tiene 11 122 km de litoral continental bañado por dos grandes océanos, el Pacífico y el Atlántico, tanto a la parte del Golfo de México como al mar Caribe.

En México se encuentra representada 12% de la diversidad terrestre del planeta, por lo que se encuentra dentro del selecto grupo de países llamados “megadiversos”.

En México se han identificado 535 especies de mamíferos, 1096 especies de aves, 804 especies de reptiles, 2692 especies de peces, 5387 especies de crustáceos, 47.853 especies de insectos, 25.008 especies de plantas vasculares y 7000 especies de hongos.

De la lista anterior destacan los reptiles, con mayor número a nivel mundial (Sarukhán, et al. 2009). Sin embargo, México también ocupa el primer lugar del mundo por especies en peligro de extinción y el primero en América Latina por especies amenazadas.

La mayoría de los suelos agrícolas de México presentan algún grado de erosión, debido a los monocultivos y la deforestación. Se prevé que para el año 2020 desaparezcan más de 2 millones de hectáreas de vegetación autóctona solamente para el estado de Oaxaca (Velázquez et al. 2003). La reducción del número de abejas y otros insectos polinizadores es un “foco rojo” que amenaza a  toda la cadena alimenticia.

Es responsabilidad de todos los mexicanos y de nuestro gobierno, el cuidar y preservar nuestros recursos naturales como un asunto de seguridad nacional, no solo porque de ello depende la supervivencia de las próximas generaciones sino porque también su buen uso hará de México una potencia económica al contar con recursos que en un futuro próximo serán escasos en el mundo y serán altamente demandos como el caso del agua y los alimentos.

El desarrollo del país requiere que los grandes proyectos preserven y no destruyan la riqueza natural de las regiones, el caso del tren Maya es un ejemplo de un gran proyecto que promete desarrollo, pero en el largo plazo inevitablemente destruye la selva trayendo solo pobreza y la cancelación de un futuro para las comunidades de la zona. Por otro lado, la construcción de una nueva refinería, además del daño ecológico por el desmonte del terreno y la contaminación que genera, la gasolina que produciría es un producto que pronto será obsoleto como principal energético, ¿verdaderamente vale la pena invertir en estos proyectos?, si el agua se vuelve cada día más valiosa que la gasolina, ¿no será mejor, invertir en plantas tratadoras del agua residual?.

Los proyectos que preservan los recursos naturales son escasos, muchos se dicen sustentables, pero no lo son, otros se dicen amparados por estudios de impacto ambiental hechos a modo y muchos de estos proyectos ni siquiera cuentan con este tipo de estudios.

En el estado de Oaxaca cada día vemos como grandes reservas ecológicas como la selva de los Chimalapas se reduce ante la invasión de talamontes y ganaderos, lo mismo sucede con los bosques en otras zonas del estado, por ejemplo, algunos paisajes en la mixteca, que anteriormente fueron bosques hoy son zonas áridas y erosionadas. Resalta como ejemplo de conservación sustentable de sus recursos la comunidad de Ixtlán de Juárez, donde han sabido explotar y renovar sus recursos.

En el caso de la Ciudad de Oaxaca y alrededores, la invasión de mancha urbana acaba con las zonas verdes en los cerros, como en el caso del Fortín, del Crestón, San Juanito, Monte Alban y la deforestación del Cerro de San Felipe, y espacios que anteriormente se dedicaban al cultivo hoy están invadidas por construcciones, como el caso de Candiani, el Rosario, San Felipe; la flora como los arboles de guajes y las azucenas. La fauna como las aves que eran característica del paisaje oaxaqueño ha disminuido considerablemente. La contaminación de las aguas de los ríos que antes alimentaban y dieron origen a la Ciudad de Oaxaca como el Salado, Atoyac y los riachuelos de San Felipe hoy presentan sequia o son focos de infección al fluir en ellos aguas negras.

Es urgente la implementación de políticas públicas integrales que atiendan esta problemática y promuevan el cuidado de los bosques y selvas, la flora y la fauna, el agua y el aire, frenando la destrucción y contaminación de nuestros recursos naturales de ello depende nuestro futuro.

 

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