PASANDO LISTA DE PRESENTE

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POR: RAÚL MALDONADO ZURITA*

 

 ESTADOS UNIDOS E IRÀN, ¡ALTO AL FUEGO!

 

PASANDO LISTA DE PRESENTE en el aula de la vida para decirle estimado lector a Estados Unidos e Irán “¡Abajo las armas, los valientes no asesinan!”

¡Ya no más lagrimas de las viudas y los huérfanos! Decenas y decenas de muertos “por error”. La sangre y el llanto se adueñan de Irán y Estados Unidos. En la guerra, nadie gana, todos pierden.

Hoy más que nunca es un imperativo recordar a dos gigantes de la no violencia, y que recordamos en el mes de enero.

Luchar por la paz en el mundo es una de los más bellos objetivos.

Mahatma Ghandi, el 30 de enero de 1948, cuando al anochecer se dirigía a la plegaria comunitaria, fue alcanzado por las balas de un joven hindú. Tal como lo había predicho a su nieta, murió como un verdadero Mahatma, con la palabra Rama (‘Dios’) en sus labios. Como dijo Einstein, “quizá las generaciones venideras duden alguna vez de que un hombre semejante fuese una realidad de carne y hueso en este mundo”.

Luther king, nació un 15 de enero de 1929, fue un defensor de las filosofías de la no violencia, desobediencia civil usada satisfactoriamente en la India por Mohandas Gandhi, y el aplicó esta filosofía a las protestas organizadas por el SCLC. King aplicó correctamente esa forma de organización, en la protesta no violenta contra el sistema racista de la separación Sureña conocido como Jim Craw.

Varias veces en su vida Gandhi recurrió a los ayunos como medio de presión contra el poder, como forma de lucha espectacular y dramática para detener la violencia o llamar la atención de las masas. La falta de humanidad del sistema de castas, que condenaba a los parias a la absoluta indigencia y ostracismo, hizo que Gandhi convirtiera la abolición de la intocabilidad en una meta fundamental de sus esfuerzos. Y desde la prisión de Yervada, donde había sido confinado, realizó un “ayuno hasta la muerte” en contra de la celebración de elecciones separadas de hindúes y parias. Ello obligó a todos los líderes políticos a acudir junto a su lecho de prisionero para firmar un pacto con el consentimiento inglés.

Te comparto estimado lector el poema: La Guerra del Tercer Milenio de la autoría de mi señor padre Raúl Maldonado Mendoza.

Ante el gran jurado de las galaxias; me levanto, camino y solicito el ejercicio sagrado de la palabra. Una voz diáfana que vibra desde la vía láctea hasta el caballero andante me interroga: ¿Quién eres? Un soñador, solo un soñador es mi respuesta ¿De dónde vienes? Del lugar de los huajes, donde mi raza vio coronado al Coloso de Guelatao ¿Qué quieres?

¡Guerra! con extrañeza me interpela ¿Guerra? ¡Sí guerra!, y veo en sus ojos un divino resplandor jamás visto, y en su faz un fulgor de ternura infinita, luces inagotables de piedad y una gran misericordia.

Adelante, -me exhorta-, habla te escuchamos expresa tú verdad.

Avanzo decidido entre el destello maravilloso y gigantesco de los astros y exclamo: ¿Acaso no enfada y conmueve un universo infantil, descalzo, con hambre, dolor y frío? ¿Acaso no lastima tanta desigualdad en el orbe? ¿Acaso no ofende un mundo dividido en dos gajos de odios y rencores?

Me pregunto y pregúntenselo a sus conciencias:

¿Y tantos ensayos nucleares? ¿Y la carrera armamentista? ¿Y tantos millones de seres con hambre? ¿Y tantas ciudades convertidas en cámaras de exterminio? ¿Y el vuelo libre de la mente?

Por todas las calamidades, sufrimientos e iniquidades:

¡Guerra sí a la dureza del corazón, que hereda a hermanos un mundo sin techo y sin pan!

A la enfermedad ciega y sordomuda de la ambición y el poder. Al falsificador infame del lenguaje que corrompe, prostituye y mercantiliza la palabra.

¡Guerra si, al olor de muerte engendrado por la pólvora que contamina el mundo infantil!

¡Guerra sí al desastre ecológico de nuestro gran globo de agua!

Con serenidad –me interrumpe el gran juez- ¿Qué propones?

Respiro profundo y lanzo mi voz, imantarnos de la sabiduría del rabí de galilea, del profeta del amor, Jesús de Nazaret: “amaos los unos a los otros”. Cautivarnos del mensaje redentor perpetuado en el brillo de las estrellas y difundido por los soles.

Ayer escuche a Gandhi, el libertador de alma grande, ¡Guerra sí a la barbarie que menoscaba el respeto en el concierto universal!

Ayer escuche a Juárez, el catedrático esclarecido, ¡Guerra sí a la esclavitud incubada por la ignorancia y el hambre atroz!

Por eso a todos invito a la guerra sí, santa y justiciera.

Guerra sí, sagrada y libertaria, que se escuche mi voz, que retumbe mi palabra, que la difunda el eco de los cielos, que la reflejen los espejos del cosmos.

¡¡¡ Guerra sí!!!

 

*PREMIO ESTATAL DE LA JUVENTUD BICENTENARIO 2010, MAESTRO EN LITIGACIÓN EN JUICIOS ORALES.

PASANDO LISTA DE PRESENTE recibe con agrado tus mensajes en maldonado3000@gmail.com o twitter: @raulmaldonadoz.

 

 

 

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