¿Quiénes cuidarán a nuestr@s niñ@s? Reinserta

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En Reinserta condenamos la violencia, apostamos por la prevención del delito priorizando; protegiendo siempre a la niñez del país. Condenamos la omisa actuación oportuna de las autoridades involucradas en el caso de Fátima Cecilia «N», niña de 7 años reportada como desaparecida en Tulyehualco, Xochimilco y que, de acuerdo a las autoridades de la CDMX, restos humanos encontrados en Tláhuac corresponden a la menor de edad.
Desafortunadamente muchas niñas y niños son víctimas de la violencia y el delito en México, por lo cual exigimos la implementación de políticas públicas eficaces en materia de prevención, bien definidas y acompañadas de un esquema de monitoreo y evaluación que permitan medir su eficacia para la toma asertiva de decisiones.
Resulta desconcertante y lamentable el grado de violencia alcanzado en nuestro país, así como su nivel de normalización; nuestras niñas y niños han sido alcanzados de una manera lamentable, pasando de ser víctimas indirectas o padecer daños colaterales, a ser víctimas directas de tan deleznable situación.
Las autoridades y la sociedad en su conjunto hemos fracasado en proteger lo más frágil de nuestro tejido social.
Todos estamos implicados cuando permitimos que otras personas sean maltratadas. La ausencia de la compasión está corrompiendo la solidaridad de la sociedad en la que vivimos.
Para dimensionar el problema, hacemos referencia a algunas cifras:
El Diagnóstico de Reinserta sobre Factores de Riesgo y Victimización en Adolescentes que Cometieron Delitos de Alto Impacto Social en México, presentó hallazgos como que el 36,4% de las y los adolescentes participantes sufrió violencia psicológica, el 20.4% sufrió violencia física y el 17% violencia sexual durante la infancia. También, el 35.1% señaló que carecía de espacios seguros al aire libre en su comunidad; el 42.7% que no contaba con espacios seguros de vivienda, y el 57.5% que no había suficiente vigilancia policial en su colonia.
El estudio de UNICEF «Panorama Estadístico de la Violencia contra Niñas, Niños y Adolescentes en México» apuntó que entre 2010 y 2016 se registraron 9,067 defunciones por homicidio de niños, niñas y adolescentes, en cuyos casos 76% de las víctimas fueron niños y hombres adolescentes y el 24% niñas y mujeres adolescentes. Según este mismo registro, el grupo de edad más vulnerable es el de adolescentes entre 12 y 17 años, ya que representa 78% del total de defunciones. Asimismo, entre 2010 y 2015 se cuantificaron 68,211 lesiones intencionales contra niños, niñas y adolescentes a causa de actos de violencia.
El 57% de las lesiones fueron dirigidas contra mujeres y 43% contra hombres. En cuanto a las edades, los ataques fueron predominantemente realizados en contra de las y los adolescentes de entre los 12 y 17 años (80%). Conforme a este registro, las mujeres de entre los 12 y 17 años son las más vulnerables, ya que representan 47% del total de lesiones.
Vinculado con lo anterior, según el estudio «Niñas, niños y adolescentes víctimas de la violencia en México» del Centro de Estudios para el Logro de la Igualdad de Género de la Cámara de Diputados (febrero de 2019) cada día en México son asesinados tres niñas, niños y adolescentes y cada día desaparecen cuatro de ellos en territorio Nacional.
Las cifras se dimensionan cuando las humanizamos y reflexionamos sobre casos como el de Fátima, cuya desaparición fue denunciada el 11 de febrero, pero la fiscalía inició actos de investigación tan relevantes como la revisión de videos de seguridad de la escuela, hasta un día después de su doloroso fallecimiento.
En 2017 el caso de Lupita («Calcetitas rojas») evidenció la fragilidad de nuestra niñez, pues su corto tiempo de vida lo pasó en la crueldad, la marginación y el abandono. No menos penoso es el caso recientemente expuesto a través de un video en el que aparecen dos niños no mayores de 10 años portando armas de alto calibre y peleando a golpes para entretenimiento de una docena de hombres, que resulta un llamado urgente para rescatar a nuestras niñas y niños de las manos de la delincuencia organizada.
Estos trágico sucesos se relacionan con la ausencia de medidas de protección dirigidas a la infancia, con la ausencia de una política de prevención y una política criminal en la que prevalezca el bien superior de la niñez como un principio transversal para la actuación de todas y cada una de las autoridades estatales, pero también estos sucesos deberían ser suficientes para despertarnos como sociedad, indignarnos en lo más profundo y sacarnos de la apatía en la que estamos sumidos, si no es ahora y si no somos todos ¿Quiénes cuidarán a nuestros niños?

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